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El HUMOR (es ciego)
29 Jan 2015

”Ningún medio es excesivamente peligroso si los usuarios entienden sus riesgos”

Neil Postman


Breve historia de la censura

Ya que estamos de nuevo con el recurrente e irresoluble debate sobre la libertad de expresión y los límites del humor, me parece conveniente recordar el caso de Vuillemin y su cómic Hitler SS, tal vez quien “mejor” los ha explorado... y probablemente sobrepasado: no en vano en Francia fue prohibida su publicación en revistas de tirada periódica, así como la exposición pública y venta de la edición completa a menores de edad.


En el Estado español dicho álbum -publicado por entregas en la revista Makoki y posteriormente como tomo- fue retirado de librerías, kioscos y almacenes de la editorial, secuestrados fotolitos y destruídos ejemplares, prohibida su publicación -aun a día de hoy-, y su editor condenado a un mes y un día de arresto y 100.000 pesetas de multa, siendo absuelto no obstante del delito de escarnio religioso.


El Tribunal Constitucional consideró que la publicación atentaba contra la dignidad de las víctimas del nazismo (sentencia 176/1995, de 11/12/1995, BOE núm. 11, 12/01/1996), basándose en la jurisprudencia (caso Violeta Friedman contra Degrelle) y en que el público sería mayoritariamente juvenil, falto de madurez y sugestionable (sic). La defensa por su parte alegó sin éxito (ni a mi entender acierto) que se trataba de una crítica al revisionismo negacionista.


Caso Violeta Friedman, superviviente del Holocausto, contra el ex jefe de las Waffen SS, Léon Degrelle, quien en televisión y en la revista Tiempo negaba el Holocausto, a la vez que vertía opiniones antisemitas y racistas: tras varias sentencias desfavorables, el Constitucional consideró que Degrelle había atentado contra su honor y el de las víctimas del  nazismo, sentando doctrina y precedente para la posterior reforma del Código Penal (artículo 607, 23/11/1995: Delitos contra el derecho de gentes), en considerar que: El honor es un derecho personalísimo que no excluye otras legitimaciones; por ejemplo: la de los descendientes o las de los miembros de un grupo étnico o social determinado, cuando la ofensa se dirige contra todo ese colectivo (nota del autor: salvo que se trate de catalanofobia, se homenajee a la división azul o condecore a fascistas). Ni la libertad ideológica ni la libertad de expresión -añade la sentencia- comprenden el derecho a efectuar manifestaciones, expresiones o campañas de carácter racista o xenófobo.


Por otra parte, conviene no olvidar que el artículo 525 del Código Penal considera delito al escarnio religioso, incurriendo en una pena de multa de ocho a doce meses aquellos que ofendan a los sentimientos de los miembros de una confesión, sus dogmas, creencias, ritos y ceremonias, o vejen a quienes los profesan o practican.


Blasfemar pues, es algo más que pecado, aunque no (lo) creas. Supongo había que joder a los ateos por su mala fe de alguna manera, ya que la amenaza del infierno, ni frío ni calor.


En la siguiente entrevista en BTV, de finales del 2010, Felipe Borrallo, creador del personaje de Makoki y de la librería del mismo nombre, habla sobre todos estos temas.




¿HUMOR?


Dejando a un lado cuestiones jurídicas y legales, lo cierto es que las historias de Hitler SS se mofan por igual de nazis y judios; en otras publicaciones Vuillemin hace befa del catolicismo -por ejemplo en sus Versículos satánicos, una versión hardcore y bizarre de la Biblia-, del fascismo, de los musulmanes, se burla de los franceses, los homosexuales (como él), y un largo etcétera del que probablemente nadie resulte indemne.


La cuestión es, ¿resulta “lícito” o “ético” cuando existe una evidente y abismal diferencia entre criminales y víctimas?... Que su humor sea indiscriminado, ¿le otorga al autor “licencia” para reirse, macabra y salvajemente de todas las partes por igual, incluídas las víctimas?... Haber sido víctima, ¿te excluye automàticamente de sufrir los desmanes del humor, convirtiéndote en no susceptible de crítica?...


En Le train du bonheur (El tren de la felicidad), la primera historia del cómic (y probablemente reveladora de la intención última),  los nazis se disponen a deportar a un grupo de prisioneros que, salvo un homosexual, no se percatan de su situación. Los compañeros de vagón prefieren no hacerle caso, reírse de su homosexualidad y, finalmente, matarlo de una paliza. Vuillemin declaró en 1996 que la idea de esta historia se le ocurrió a Gourio, a raíz de una conmemoración de antiguos prisioneros en Lyon, a la que no se permitió la asistencia de grupos de afectados gays. (De: Tabú: la sombra de lo prohibido, innombrable y contaminante, Vicente Domínguez)


Otra historia refleja el casual encuentro entre un judío y Hitler por las calles de Berlín... ¡Come! Dice Hitler apuntándole con una pistola y señalando a una tifa... El judío come, provocando la carcajada del primero... y la caída del arma... El judío la recoge, apunta al Führer y le espeta: ¡come!... Se oyen pasos, ¡una patrulla!, el judío huye corriendo y llega a su casa... Ya a salvo, mientras cuelga el abrigo, le dice a su mujer... Cariño, ¿a que no sabes con quién he cenado esta noche?...


En esta ocasión, los protagonistas podrían ser reemplazados por cualquiera. Las historias denigrantes, pues haberlas hailas, me abstengo de comentarlas... Quien quiera ya sabrá dónde encontrarlo.



El Papus, anatomía de un atentado


Podemos mencionar otros casos: las portadas secuestradas del semanario satírico El Jueves, el rapero Pablo Hassel, Miguel Ángel Martín, cuya edición italiana de Psychopathia Sexualis fue secuestrada por inducción al suicidio, homicidio y pedofilia, afrontando su editor un proceso de cinco años del que salió finalmente absuelto; Javier Krahe, juzgado y absuelto en 2012 por unas imágenes grabadas en 1977 y emitidas en 2004, en que explicaba "cómo cocinar un Cristo"; denuncias contra el museo Reina Sofía por exponer determinadas obras; contra el cómico Leo Bassi, quien tuvo que afrontar varias denuncias –de las que fue absuelto– por haberse disfrazado de papa durante una obra de teatro y simular el acto de la consagración con preservativos...


Y caso aparte y palabras mayores, el atentado a la redacción de la revista El Papus del año 1977.


El documental de David Fernández de Castro, El Papus, anatomía de un atentado, rememora el trágico suceso así como la explosión (con perdón) creativa de ese periodo, revisando el proceso judicial para mostrar una historia de la Transición poco conocida. Además de las bombas y la negligencia, incompetencia e inhibición policial en el esclarecimiento de los hechos, la revista padeció un asedio legal: cierres, multas y múltiples procesos judiciales. Hasta 80 denuncias llegaron a acumular, con otros tantos juicios y sus correspondientes apelaciones.


A modo de ejemplo, en la “Papunovela”, fotonovela que ocupaba las páginas centrales, una mujer, dijo el fiscal, finge enseñar sus partes íntimas a unos hombres. Las citadas partes no se veían, pero el censor lo intuyó sagazmente. De la misma forma que acusó a Ja de blasfemo por escribir "pene" y "testículos" en percatarse que lo que quería escribir realmente eran palabras más groseras. Polla, cipote, rabo, cojones o huevos tal vez.




La censura de la historia


Todo pasado, por terrible que parezca (es más, suele serlo) es revisitado periódica y paródicamente (y cuanto más dramático, más concurrido) por historiadores, políticos, periodistas, cómicos, humoristas, escritores, artistas... que ejercen de testimonios y cronistas de los tiempos, a su manera... Como en el chiste, parece que la Historia no exista si no te la explican; eso sí, una vez reconstruida, filtrada a conveniencia, bien enmarcada y envuelta con papel de regalo, el papel de cada época, el Zetgeist de turno, con el que se reinterpreta y rescribe la historia. O el papel de la historia, reconvertida en un personaje más de cada época. Ese parece ser su papel.



Límites (matemáticos) del humor = indeterminación


El humor y la transgresión, por insensibles y salvajes que parezcan y puedan ser, son un recurso narrativo, valor expresivo que conviene administrar con delicadeza, criterio y en pequeñas y acertadas dosis; las que convierten al producto en elixir, inocuo o veneno.


El humor permite abordar tabúes -¿Quién no ha podido retener la carcajada en un entierro?-, temas problemáticos, escabrosos e incómodos, impronunciables incluso –decir aquello que no puede expresarse de otra manera-, precisamente por comportar cierto grado de distanciamiento, o acercamiento prudencial; recurriendo a figuras retóricas, juegos de palabras e imágenes, sobre y malentendidos buscados e intencionadas confusiones... También por ello mismo puede llegar más lejos, paradójicamente por decir o mostrar menos: lo tabú exige creatividad e imaginación como requisito para acercarse a ello. Decir sin mencionar, explicar sin mostrar explícitamente requiere inteligencia, y un público adecuado, cómplice (e inteligente).


Es una herramienta poderosa (y peligrosa como tal), un instrumento de relativización, provocación, denuncia y crítica que permite (y lo permitido varía en función de múltiples factores) poner de relieve, en jaque y entredicho, las contradicciones, defectos, y faltas ajenas... así como las  propias (pues el humor bien entendido empieza por uno mismo; lo mismo que la autocrítica legitima el ser crítico); revelar la falsedad, hipocresía o lo absurdo... por ejemplo de las creeencias. Visibilizar y dar relevancia a algo, o bien restarle importancia... O incluso... ¡Hacer reir!, provocar el guiño (codazo, codazo) y la sonrisa: el contenido artístico e ingenioso en si mismo, autosuficiente del humor.

Recomiendo leer la entrada relativa al humor en la Viquipèdia catalana...  Enhorabuena a quién la haya redactado.


La calidad del humor es requisito imprescindible, más si cabe que en cualquier otra manifestación artística. Nada más ridículo que un chiste sin gracia. No puede errar en el tiro, dado su autor es quien más se expone... a recibir su propio balazo en la cara. Para reirse de algo o alguien es condición necesaria hacerlo con gracia, “gusto” y humor, buen humor -literalmente y en todos los sentidos-.


La intención es también, otro de los criterios a tener en cuenta a la hora de determinar sus límites (si alguien pretende ponerlos en función de sus propias limitaciones): qué pretende con ello su autor. Y el autor, su identidad y circunstancias, precisamente para adivinar esas intenciones (y sólo entonces y así poder “juzgarlas”). Pues lo tendencioso está en función de la intencionalidad del emisor, más que de la susceptibilidad del ridiculizado. Y cómo no, el ridiculizado, destinatario o "víctima", si ésta es un personaje de relevancia pública o un particular (“derechos de la personalidad” –honor, intimidad y propia imagen-), si son las instituciones y símbolos públicos (bandera, Corona), o bien un colectivo... de determinada creencia, ideología, adscripción, raza, orientación sexual, características físicas... atributos en base a los cuales son ridiculizados o criticados mediante el humor o cualquier otra manifestación artística.


En ocasiones lo problemático resulta el grado de difusión (alertas de contenido explícito u ofensivo, sólo para adultos, distribución en locales especializados) y audiencia de la broma o transgresión, el alcance, público, contexto... es decir, si el mensaje està fuera de lugar... o bien encuentra la forma, fórmula y grado adiente, y se expresa ante el público adecuado. Quizás el humor negro deba disfrutarse en solitario, o compartirlo solamente con aquellos que sabemos del cierto no tomarán nuestras bromas u ocurrencias como una opinión, y no buscarán una intención oculta en nuestras palabras o actos, pues conocen de sobras nuestro pensamiento. No se trata de herir a nadie que no lo merezca...


Como alertaba Gómez de la Serna en su magnífico prólogo para la edición castellana de los “Cantos de Maldoror”(Isidore Ducasse, Conde de Lautreamont), esa obra magna y maldita del surrealismo, la blasfemia y el humor negro, "cuya risa pretende borrar la fatalidad"... 

No aconsejaré yo a la juventud que se abreve en esas negras aguas, por más que en ellas se refleje la maravilla de las constelaciones...Quiera el cielo que el lector, envalentonado y sintiéndose momentáneamente feroz como lo que lee, encuentre sin desorientarse su camino abrupto y salvaje, a través de los pantanos desolados de estas páginas sombrías y llenas de veneno; porque de no emplear en su lectura una lógica rigurosa y una tensión de espíritu igual por lo menos a su desconfianza, las emanaciones mortíferas de este libro empaparán su alma como el agua empapa el azúcar. No es conveniente que todo el mundo lea las páginas que van a continuación; sólo algunos saborearán este fruto amargo sin peligro. Por consecuencia, alma tímida, antes de internarte más en semejantes páramos inexplorados, dirige tus talones hacia atrás y no hacia adelante.”


Sentido del humor - www.sincomentarios.net


Siempre habrá quién se dé por aludido, quien se ofenda o ría de cualquier cosa, de la misma cosa incluso (y en esos casos es cuando surge el problema). Nadie resulte inmune ni escapa del humor, pues imposible no haber dicho o hecho, no poseer alguna condición, característica, atributo, ideología, creencia...   susceptible de crítica, broma o burla.

En definitiva: humor es todo aquello que me hace gracia, y su límite aquello que no... O sea yo y mi circunstancia... condición, pensamiento, religión, ideología, adscripción, defectos, opiniones, delitos y faltas. Lo intocable y lo permitido, lo risible y lo ofensivo, lo legítimo y lo inadmisible, resultan cuestiones subjetivas, arbitrarias en función del criterio personal, el sentido del humor y el grado de susceptibilidad y tolerancia de cada uno, variable pero condicionado por los valores culturales, religiosos, sexuales, políticos... de la sociedad en cuestión, su sentir colectivo.



Los límites del humor no pueden ser determinados por la censura, ni la autocensura condicionar la libertad de expresión


El sentido del humor, y el sentido del debate sobre el humor, concierne a la libertad de expresión; cualquier debate sobre la libertad de expresión, o se aborda con humor... o no tiene sentido: recojamos bártulos, pleguemos velas, evitemos problemas: nadie se ofende, nadie habla de más ni se enfada, nadie ríe... Todos meteorólogos en un enorme ascensor, que no lleva a ninguna parte.


La censura -madre de toda metáfora, que decía Freud- es un gran estímulo para la imaginación y creatividad. El propio Miguel Ángel Martín se declara acérrimo defensor de la misma: “es buena para el negocio” añade, pues nada mejor que un efecto Streisand para promocionar aquello vetado, lo prohibido.


No obstante, esta indignación permanente y susceptibilidad colectiva creciente, institucional y organizada (a los lobbies y grupos de influencia y (o)presión me remito), autocensura a priori y censura previa... no solo judicial o moral, sino también económica, más sibilina, inmoral y aplastante (por ejemplo: retirada de anunciantes, falta de financiación, de espacio público y difusión, caso de tratar determinados temas) nos conduce a una castración colectiva: el reino de lo políticamente correcto.



Parecemos caminar hacia un humor no ya blanco sino transparente, desposeído de atributos, pretendidamente inocuo y presuntamente inocente... no vaya a ser que alguien se enfade, nos etiqueten, empaqueten, empapelen, fabriquen unos zapatos de cemento a medida o nos caiga un buen puro, sin ni siquiera saber por qué, cómo, de quién y por dónde nos caen las hostias benditas (ya saben, el plato del día en las iglesias).


Si eso que nos espera, convertido ya en esto que divisamos a la vuelta de la esquina, es la posmodernidad, indolente, fatua, adolescente, poca sustancia, light y homeopática, ya pueden metérsela por el culo.


Que yo me río de ella.




Recomendaciones:


Lenny, de Bob Fosse, sobre Lenny Bruce
Man on the moon, de Milos Forman, sobre Andy Kaufman
El rey de la comedia, de Martin Scorsese  



enlace permanente 29 Jan 2015 por Alfred

Apaga (y vámonos)
11 Jan 2015




enlace permanente 11 Jan 2015 por Alfred

#experiments #sincomentarios
10 Jan 2015

Sexe interactiu
Egoísmo



Metropolis
Blow Up



Bombolles
Proyectos... ¡Siempre –y sólo- proyectos!
Lanzar ideas al aire y disparar contra ellas –que decía Jarry-.



Nieztsche
Dalí



Veïnes
El corto más largo del mundo



Abogaaaadoooo
La vida es un proceso de demolición (F.S.Fitzgerald)



Push
Fàbrica d'idees




enlace permanente 10 Jan 2015 por Alfred

Acerca de la modernidad: lo coetáneo y lo intempestivo
05 Jan 2015

La "actualidad" me parece un entretenimiento y distracción insana... No nos deja pensar críticamente sobre la propia vida... Cuesta abandonarla...

Desengancharse, desconectar de la adicción al tiempo presente, o situarse más allá de él... Es una discusión permanente con un compañero acerca de la literatura y la cultura en general... Coetáneo vs. intempestivo... ¿Por qué ceñirse a aquello actual, o pasado inmediato, por el mero hecho de coincidir en el tiempo? ¿No es mejor criterio la calidad en si, fuera del tiempo, momento o consideraciones cronológicas... así como geográficas?
Alfred

La producción cultural actual es mayoritariamente basura, una amalgama de capturas de ideas anteriores... ligada al sistema de producción (de conocimiento) capitalista... Producir, consumir/ganar, excretar, producir, consumir/ganar...
Y producto... Iba a decir de consumo, pero a menudo ni eso... Mera acumulación y status cultural...
Sobre ese sistema de producción cultural -ligado al mantenimiento de les clases sociales (desigualdad)- hablaba Bourdieu...



En su crítica de la cultura, Bourdieu
Pierre-Félix Bourdieu (Denguin, 1 de agosto de 1930 – París, 23 de enero de 2002)
señala que la distinción cultural no es más que una forma encubierta de dominación, a la que denominó complicidad ontólogica entre el campo social y el habitus. El habitus es la subjetividad socializada, la forma en que las estructuras sociales nos condicionan. El habitus de clase sería la posición del agente dentro de la estructura de una clase social, base de nuestras acciones y origen de nuestras decisiones. Por ello las personas de determinadas clases sociales comparten los mismos gustos que aquellos que se encuentran en su mismo habitus social, estas afinidades electivas.

¿Nos encontraríamos determinados? Condicionados más bien. En el "juego social" existen ciertas reglas y casillas por las que desplazarse, según el color de la ficha con la que nos toca jugar. Ello nos limita, no obstante decidimos nuestros movimientos... Competimos en ese tablero, desconociendo del cierto las normas -sus trampas- y los límites del propio juego; así como nuestra condición de fichas.

La clase hegemónica se perpetúa en el campo económico, pero se "legitima" en el campo cultural.

El objeto artístico existe sólo en la creencia colectiva de quienes lo reconocen como tal. "El arte no existe", sino como producciones legitimadas, promovidas por los grupos hegemónicos, que tratan de salvar su posición de campo en el tablero social por el gusto de la acumulación de estética.

Para Bourdieu la opinión pública (y por ende el criterio cultural en si mismo) no existe, ya que ésta se encuentra manipulada y es explícitamente formulada por grupos de poder, que a través de los medios de comunicación imponen sus intereses (de campo social, de poder y dominación) en la escena pública; imponer la ilusión de que existe una opinión pública como agregación de opiniones individuales, una opinión media (que no es de nadie en concreto).

Sobre el problema de la actualidad, Foucault habla de presupuestos epistemológicos para "conocer", estudiar...

Foucault pretende dar cuenta de la condición humana en la modernidad, hacer un diagnóstico del presente -"nuestro más actual pasado"-, ese limitado fragmento de realidad, aquello que somos ahora (es decir: decimos, nuestros decires), no para elaborar un perfil de aquellos que somos, sino para comprender cómo podríamos estar siendo de otra manera, es decir, como condición para el ejercicio de nuestra libertad (más allá de esos condicionamientos, prejuicios y predisposiciones; o el color de nuestra ficha, y aquello que comporta).

La paradoja de la modernidad: la esperanza del incremento sin límites de la capacidad técnica de actuar sobre las cosas e incidir (positivamente) sobre la realidad, el desarrollo de conocimientos y tecnologías, en aras de una presunta mayor libertad...

¡Vaya! Precisamente hablaba de ello hace pocos días... En comunidad en el ciberespacio: acerca de la identidad y el simulacro... a propósito de un manifiesto de... 1994! Añadí enlaces a documentales de Adam Curtis... Dale un vistazo si quieres. ;)

Ese auto-conocimiento en un presente rabiosamente "actual", ¡NUEVO!, ¡NOVEDAD!, no es lo mejor ni la única región histórica... Conveniente pues, cierto alejamiento de aquella noción de modernidad que asume la actualidad como lo deseable, lo necesario, lo más evolucionado, lo único digno de ser visto y producido, dicho y hecho; una actitud -más que doctrina o manual de instrucciones- crítica sobre lo que somos, conciencia de nuestra posición (y habitus), nuestros límites y relación con la actualidad, precisamente para imaginarlo de otro modo y (así, y sólo a partir de ello poder realmente) transformarlo; construirnos sobre la posibilidad de su superación creando nuevas formas de subjetividad. Superación, fuera certezas y falsas seguridades, de eso que somos, y de la dicotomía meramente cronológica: moderno/antiguo. No se trata de fragmentos históricos opuestos, futuro, pasado, sino de actitudes presentes (literalmente, y en todos los sentidos -y tiempos-).

Más que absolutamente modernos (Baudelaire) y actuales, actualizarnos a lo intempestivo. El oficio de hacerse a uno mismo, elaborar un horizonte propio de sentido, en el que no esté fuera de lugar estarlo del tiempo presente (limitado, condicionante y condicionado).

¿La trampa o contradicción (que Habermas detecta)? Dicho auto-conocimiento crítico es auto-referencial, y condicionado por nuestras trayectorias vitales y entorno. Juzgar etapas históricas desde el criterio y punto de vista actual, del cual resultamos, queramos o no, producto y reproductores del mismo, necesariamente comporta un sesgo que condiciona nuestro análisis. La respuesta nos la da el propio Foucault:

"Sé muy bien, y creo que lo sé desde que era niño, que el conocimiento no puede aportar nada a la transformación del mundo... Pero si tomo en cuenta mi experiencia personal, tengo la percepción cabal de que no se puede hacer nada por nosotros, y que el poder político nos puede destruir. Ni todo el conocimiento del mundo puede alterar eso. Esto no se relaciona con mi pensamiento teórico (sé que está equivocado), sino con mi experiencia personal."

No es la "historia de las soluciones", sino "la genealogía de los problemas. No todo es malo, sino peligroso". Pero como tal, susceptible de mejora. Y ello exige "problematizar" lo evidente. Así como hacer evidente lo problemático de nuestra actualidad.

Y evidentemente, en ello estamos.

Es otra forma de alienación... La actualidad es el opio del pueblo...
Adictos por costumbre, acostumbrados a "lo nuevo" como concepto prioritario y absoluto... La necesidad de producir y consumir actualidad, novedad en si misma, al margen del propio contenido... Sagarra tiene un artículo buenísimo al respecto, "Mediocridad y confusión"... Si quieres leerlo, lo incluí en un post... El fin de la Cultura, ¿cual es (quién y cómo ha sido)?
Ay qué triste... :(
Tenemos aún un pequeño refugio... inabastable, enorme por descubrir... La huida o el retiro (de la actualidad, de aquello coetáneo -por el mero hecho de serlo-, de la novedad en si misma). Decadentes nos llamarían...



enlace permanente 05 Jan 2015 por Alfred

Anticalendari 2015
02 Jan 2015

Amb l'amic @AntonioBoneu (man)tenim una conversa permanent oberta on, a més a més de fotomuntatges, retalls, collages, deconstruccions vàries, significats i significants distrets i imatges recontextualitzades -4.600 de moment-, també parlem de tant en tant (amb paraules). A mode d'exemple, aquest anticalendari. I que el 2015 us sigui lleu.





enlace permanente 02 Jan 2015 por Alfred

El verdadero True detective (mi vecino)
30 Dec 2014

Mi vecino El espía es un tipo peculiar. Así lo llama todo el mundo, por su manera de hacer y decir, maneras en general, aquello que hace y dice, pero sobretodo el cómo... Con una educación exquisita que llega a incomodar, siempre se dirige a uno de usted. "Tenga cuidado no resbale que acaban de fregar el suelo", te dice con voz ronca y susurrando, como si de una vital confidencia se tratase. Cualquier tema se convierte en trascendente si te lo explica El espía, aunque suela ser de lo más irrelevante. Temas de ascensor, o la gente, su preferido... Ay la gente que mala y estúpida es... Hay que ver, lo mal que funciona todo. Su bajo volumen exige que te acerques; él aproxima su bigote a pocos centímetros de tu cara y te cuenta los cambios en las líneas de autobuses, para mal, o la que está liando el político de turno, todos iguales. La gente que ensucia te raya el coche si que tarda el autobús leches qué frío mire!, ya viene...

Es un hombre quieto, no recuerdo haberlo visto nunca en movimiento, a El espía en acción. Está en los sitios, no va, viene o se dirige a ningún lugar, simplemente está. Introduces monedas en el parquímetro y "sólo falta que nos cobren por respirar" oyes su aliento detrás tuyo. Regresas al coche a poner el maldito tíquet y ahí está, “desde luego...”, para acabar la frase.

Unos 66 años, apenas metro 60, barriga envidiable, perfectamente esférica, gafas rectangulares que ahora llevan las modernas y los informáticos, calvo por el centro, moreno por todos lados. Niquelado incluso informal, de hecho siempre viste informal, ahora que lo pienso, incluso cuando va a coger caracoles; y hasta cuando vuelve. Con cierto aire señorial, como un colono de forma innata, quiero decir, incluso sin sombrero y traje blanco. Prefiere una gorra de chulapón, que por su tamaño en relación a la cabeza, parece que le haya caído desde un balcón.

Su manera de vestir es impecable, aunque... yo diría que un poco amanerada. Afeminada pero macho como es él. Sin mariconadas que diría él mismo (después de partirme la nariz con el mechero). Pullovers con cuello de pico rojo o pistacho, camisas azul hospital o rosa bebé, sin una sola mancha ni arruga. Y bermudas seis meses, con aquellas zapatillas de tela blanca y poca suela, chinas creo se llaman, que solían llevar los niños bien en verano (ahora mocasines); convertido en uno de aquellos maridos que resultan ser experimentos visuales y andantes de sus mujeres. Aunque de mujer, la verdad, no he visto ninguna. Y no sé por qué, creo no la hay.

De hecho tiene un coche de chica, como mi Nissan Juke. Un Mini blanco con el techo negro, impoluto, impecable, y que observa detenidamente durante horas. Ahí plantado con su inevitable bolsa blanca de plástico anudada llevando misteriosas y pequeñas cosas; quieto, fumando un caliqueño siempre a medias; esperando a poder decir "oiga, no se moleste usted pero está reclinado sobre MI coche". Como el mío, su salpicadero está lleno de tíquets, perfectamente ordenados cronológicamente; si bien los míos nunca llegan a la hora límite -margen de ahorro e impago aceptable sin multa-, los suyos siempre se ajustan al minuto a la hora máxima: las 14.00h. Las 20.00h. Sin duda un hombre metódico. "Ya tiene usted otra multa don Alfredo" me informó el otro día. Y observador.

Un vecino ideal, digamos, no como el que me ha reventado varias siestas últimamente con José Luís Perales. Grandes éxitos. Todos. Repeat. En bucle. A tope. Ideal hasta que camino del Plus a por minicornetes de vainilla y ositos Haribo descubres a El espía sentado en su Mini, aparcado, cuatro ventanas bajadas de las que emerge humo cada diez segundos. Reclinado hacia atrás escuchando "Y cómo es él" 17 veces seguidas.

A tope.

O no tiene radiocassette, tocadiscos ni mp4, o la mujer que no tiene no le deja fumar en casa, ni le apetece escuchar 17 veces a su marido insinuando vía Perales sus presuntas infidelidades. Mejor esparcirlo al viento, qué coño.

Resulta extraño que, siendo tan precavido, discreto y próximo en las distancias cortas -tanto personal: entrañable lo es un rato, como físicamente: invadiendo tu espacio vital-, utilice el móvil a distancia; quiero decir, alejado del auricular y el altavoz, cogiendo el aparato tal que una tacita de cafè. Al acabar la conversación, cierra la tapa -porque su móvil tiene tapa- y rastrea visualmente a ambos lados sin mover la cabeza. Los lados le miran con curiosidad, “¿Pasa algo?” contesta él. Deunidó, menudo carácter.

Juraría que es un hombre por el que la tecnología no siente simpatía alguna, o directamente le tiene manía... No os extrañe que un día suene la conversación de alguna escucha por los altavoces del Carrer Major, entre agonizantes chirridos de router 56k; o que un inhibidor de frecuencias comprado en La tienda del espía acabe dejando sin luz e Internet a medio barrio...

Pierre Winther - La semana santa en Sevilla

Por todo esto y más, mi vecino es conocido como El espía. Pues lo pareces tú también, me advierten en twitter, siempre dispuesto a tocarte los cojones. Qué coño, si trato de evitarlo siempre, que aunque encantador es un poco pesado, pero es que resulta inevitable no fijarse o escapar a sus veladas confidencias.

Si supiesen que realmente es espía tal vez no bromearían tanto. De hecho conocí antes su actual ocupación -detective, así reza la etiqueta de su buzón, bajo el anónimo acrónimo de sus iniciales- que su pseudónimo. Y hace poco la anterior: camarero.

¿Cómo llega un camarero de sala de toda la vida a espía? te estarás preguntando. Pues puestos a suponer, nada más lógico. Los camareros lo saben todo de cada uno, de todos y cada uno. Y de todo también. Discreta y detalladamente. Y la pensión tal vez no debía dar para mucho al llegar a la jubilación. Quién sabe, tal vez se inició en el espionaje a raíz de alguna infidelidad sufrida en sus propias carnes, puestos a suponer (a José Luís Perales me remito), aunque nunca se sabe tratándose de El espía. Un halo de faria, bronquina, after-shave, colonia Nenuco y misterio envuelve todo lo que rodea a nuestro estimado vecino. De paso a él.

De ahí tal vez, su antigua profesión, además de algunos achaques de los cuales he sido convenientemente informado (y cuasi obligado a comprobar in situ, "toquetoque usted toque otra vez"), tal vez provenga su curiosidad a la par que sentido común; esa amabilidad exquisita, "¿quiere el señor un poco más de salsa de boletus para acompañar a la codorniz?, su susurrante seseo y grave voz, "¿un chorrito de Terry en el café, caballero?"; afán por servir a los demás y descreímiento nihilista por conocerlos demasiado, "¿no cree que ya ha bebido suficiente el señor?; o cuando las personas son gente. Lidiar con ella a diario, en grupo, de fiesta o celebración, comiendo y en estado de ebriedad (y tú no), necesariamente conlleva consecuencias.

La gente, nchts. La gente trae consecuencias, cuidado con eso.

Las de El espía al menos ya las conocemos. O las conozco, y ahora tú también. De la misma forma que Dios es todopoderoso dado no tiene ni la necesidad de existir; en tanto que el mejor truco del diablo consiste en hacernos creer que no existe, no se me ocurre mejor disfraz de espía que parecerlo tópicamente. Y en eso no hay quién gane a El espía, el verdadero True detective.



enlace permanente 30 Dec 2014 por Alfred

La cagaste Burt Lancaster
22 Dec 2014

Diria que l'has ben cagat Pablo, t'has retratat sobremanera -el que té la sobreexposició i el voler anar per la vida donant lliçons a tothom amb aquest aire de superioritat, prepotent i perdonavides que gastes-, políticament i com a persona (segons el meu criteri personal i particular, és clar: de la indiferència a la curiositat, i finalment l'antipatia: definitivament me caus gordo, ves). Has irritat com mai havia vist a molta gent. Ojo, no només als independentistes, mig país (que ja té mèrit), també a més a més a altra gent (i això té molt mèrit), indiferent o indecisos... i algun contrari fins i tot. Costarà veure't com un partit -perquè tu i la teua colla sou el partit- amb projecte propi fet DES DE, i PER A Catalunya. Perquè a banda de no proposar RES, ni UN sol punt en concret sobre els mil que ens preocupen, debatem i afecten, has demostrat no només un desconeixement enorme de la realitat catalana, sinó també menyspreu... I amb qui menys s'ho mereix, les Cup i personalment David Fernàndez...

Mentres tu et passejes de plató en plató -creus, creieu que és, o serà gratis això?-, Fernández i les Cup porten anys al carrer, currant-s'ho, sense el beneplàcit i la propaganda gratuïta DIÀRIA i brutal a determinats mitjans que tu gaudeixes... O fins i tot dient ecs, ets casta al President... que està sent processat, ells i altres, que ens autoinculpem per dessobeïr l'Estat per quelcom com... poder votar??? Goita tu quina casta tenim i devem ser... Defensant el dret a l'autodeterminació amb fets, no de boquilla i amb la boca petita com tu fas.

Disculpeu però estic flipat amb l'ego d'aquest personatge... Constanment yo, yo, yo, porque yo... y tú eres un tal! Ah! I un altre tema, aquesta colla de PDI's -en el mal sentit, si hi ha un bon exemple de casta...- són politòlegs... Saben al detall com manipular l'opinió pública, evitar temes, passar de puntetes, aprofitar com del porc qualsevol fet, declaració, eina, oportunitat per a obtenir rèdit electoral; al cap i a la fi l'únic que els importa, vinguin d'on vinguin i per la via que sigui... Tot estudiat al detall, previst al milímetre, tant per guanyar com per no perdre cap vot per parlar de més, o simplement per parlar clar.

Un venedor de fum, fum, fum... Sense entrar en el discurs, absolutament retòric i basat exclusivament en el diagnòstic. En teniu prou amb això? Al·lucino... Em recorda a Pujol dient, això no toca... O a Rajoy quan parla de l'obrer miner que aconsegueix ser el responsable de la mina... Enormement a Ciutadans, pur populisme... O a Zapatero de l'apoyaré... o ni això. Pura inconcreció. Ni dreta, ni esquerra, ni unionista, ni independentista, ni projecte, ni chicha ni limoná, precisament per a què hi puguin càpiguer tots, i si hi cap tothom... Què ets, i què pots pretendre i fer realment?...

No haré promesas como otros, vares afirmar solemne -com ets tu-, categòricament, arremangat com Felipe González en el teu bany de masses per a consum intern; posada de llarg davant el públic, la qüota de pantalla i massa crítica (i molt crítica, com pots comprovar) electoral catalana. Les paraules següents van ser: Eso sí, os prometo...

Contradictio in terminis, lapsus calami?

Crec és un bon resum del perquè de tot plegat.

Preneu, prenem, prenguem nota. No la caguem.




enlace permanente 22 Dec 2014 por Alfred

Tot és un muntatge (Vol.1)
21 Dec 2014

M'interessa més el missatge que la perfecció de l'acabat (el que es diu quan no vols dedicar-hi més temps). Al cap i a la fi els faig amb el mòbil en dos minuts.





enlace permanente 21 Dec 2014 por Alfred


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