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enlace permanente 26 Nov 2006 por Alfred



Josep Palau i Fabre és a mi entender (que escaso suele ser, salvo en heterodoxia, rareza y malditismos varios) uno de los mejores poetas catalanes, con el inconveniente de estar vivo (y toco madera), pues no hay nada peor para un escritor, con el agravante de poeta para alcanzar el reconocimento, difusión, comprensión... y conveniente, merecido y adecuado estudio.

[ A no ser que seas un tontaina como, no sé, Arturo Perez-Reverte o Fernando Savater mismo.... Justo (y necesario es, que dicen en misa), de justicia resulta pues hacerle este pequeño, modesto y merecido homenaje ]

Palau i Fabre, poeta, escritor, ensayista, gran estudioso de la obra de Picasso, (el mejor) traductor de Rimbaud y de (mi admirado) Antonin Artaud escribió en París, a finales de los 40, un interesante estudio, inédito hasta ahora, 66 años después... titulado “L'alquímia del bé i del mal” sobre Isidore Ducasse, alias el Conde de Lautreamont, genio y figura (desde la sepultura) del surrealismo francés, que adoptó su obra Los Cantos de Maldoror como libro de cabecera y biblia (negra en todo caso) del movimiento.




Dicho ¡uops! escrito, no aparece recogido en las obras completas de Palau i Fabre publicadas por Galàxia Gutemberg/Cercle de Lectors. Però el KrTU ha realizado una edición en catalán y francés que VilaWeb nos ofrece en exclusiva coincidiendo con el VIII Col·loqui Internacional Lautréamont que esta semana se celebra en Barcelona.

“L'alquímia del bé i del mal”. Josep Palau i Fabre


Isidore Ducasse, quien escribiera bajo el pseudónimo/hiciera hablar/hablara por/creara su alterego/heterónimo Conde de Lautréamont (Montevideo, 1846 - París, 1870), tuvo una vida corta (pero intensa, que se suele decir, que se dice... por decir), tanto como su genial e influente obra, así como una extraña muerte. Poco antes de morir, a los veinticuatro años, había escrito los terroríficos e inquietantes, febriles y delirantes 'Cantos de Maldoror' y 'Poesías', un libro inacabado que a modo de testamento (digamos) deconstruye toda su (pequeña gran) obra anterior.

[ Como un cura viejo y gordo (lease: Diálogo entre un sacerdote y un moribundo, Marqués de Sade) que se arrepiente en su lecho de muerte de toda su maldita vida ]

Lautreamont fue un escritor lleno de misterios, señala Palau y Fabre, y no fue hasta que dadaistas y surrealistas reivindicaran su figura que la misma fue rescatada del (inmerecido) olvido. Gracias a dios... (que soy ateo, que diría Buñuel).

[ Y del olvido (y no gara) espero rescatar un breve ensayo que escribí hace bastantes años ya sobre El Conde de Lautreamont: Obra y muerte... Si lo hago... encontrarlo, en breve en las mejores pantallas... Las suyas, las del PC, cómo no ]


PD: No B., no es Chanquete... Los libros (además de devolverlos) hay que leerlos, o devolverlos en su defecto... ]
enlace permanente 25 Nov 2006 por Alfred



Abrazo: Inercia hacia el otro, al de verdad. De que nos sientan de veras, al auténtico yo. De mostrarnos y que nos dejen ver, sin miedo. Intento de aproximación, interior y exterior a la vez. Necesidad impulsiva, impulso necesario. Atracción física, que no necesariamente sexual. Transmisión de un sentimento profundo por vía superficial, tópicamente hablando.

Pese a ello, ser algo tópico, resulta harto infrecuente el dar y recibir un verdadero, sentido y auténtico abrazo. No es suficiente con exprimir a tu oponente o dejarse coger por tu contrario... Por el contrario: quien más recibe precisamente es el que da; quien menos da el que más necesita, contrariamente a lo que pueda parecer.

[ Delicadeza no es sinónimo de debilidad ni orgullo de fuerza ni firme de intransigente ni tolerante de débil ni intolerancia de firmeza ni certeza de verdad ni duda de inseguridad ni temor de cobardía ni inconsciencia de valentía ni seguridad de nada... de nada seguro... Todo es relativo, ok... pues entonces no estés tan segura y seguro de ello que tal vez, tal vez haya cosas que no cambien tan fácilmente (seguro que no) ]








Decía Louis Aragon -y el bolero aquel- que entre un hombre y una mujer lo más profundo es la piel... Ni importa el género ni es lo más profundo ni tampoco es la piel... lo más importante es que lo que hay, que haya algo más, todo lo además.

Desconfiad de quien no os duela delicadamente u os duela de verdad, al abrazaros; de quien se muestre débil, blando y enclenque, al recoger vuestro sincero y sentido abrazo.

Bilateral, transitivo, alcohólico.... o unilateral, cosa que comprobaréis al momento por la tibieza de él o la susodicha. O por vuestra incomodidad al recibirlo.

Cuando el abrazo es recíproco parece ser que la vida tenga algún sentido, en concreto dirigido hacia los demás y hacia uno... uno que pasa, pues a los pocos minutos, que decía Céline, la mierda vuelve a empezar...

[ O aquella relativa inseguridad, satisfactoria y gratificante incomodidad que supone todo lugar nuevo... Después descubres que el viaje es una fatua y cansina metafora –a lo Kavafis-, que todos los lugares son el mismo, si no es uno el que cambia. Que no puedes escapar de ti mismo, sobre lo cual los demás tienen escasa incidencia... ¿alguien?, difícilmente cura, tal vez efecto, ni que sea secundario... El protagonista principal sigue siendo el mismo. Y cambiar de escenario no modifica sustancialmente el guión ]

Si Louis... Céline, Aragon... Si la gente es mala es porque sufre... si la gente duele y daña cuando puede, si es que puede, podría hacer cualquier otra cosa para evitarlo, evitar sufrir y dañar quiero decir, y no lo hace... Si sufrimos y hacemos sufrir porque si, incluso sin percatarnos, pudiendo no hacerlo, teniendo cualquier otra opción... somos malos, empezando por uno mismo.

[ Y ser malas, malos o malajes... sufrir también, preferir el sufrimiento, quien nos haga sufrir, ser sufridos o sufridores, no nos hace para nada especiales, tan sólo malos, malas y malajes. Y tontos, tontos y tontas, tontísimas también ]

Sin embargo, el miedo, la ignorancia, la desidia, el sufrimiento o la cobardía no son excusa alguna de nuestra maldad, ni que sea inconsciente o no pretendida.

Si somos culpables es porqué tenemos elección.

Si tenemos elección aun queda esperanza.

Y de momento, a diferencia de La Rochelle, yo reclamo la vida.
enlace permanente 20 Nov 2006 por Alfred