20 Dec 2004
Makinavaja “el último choriso”
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Tirando viejos apuntes de la Universidad –para qué (coño) guardar más trastos-, me he encontrado decorando las tapas de una libreta con esta historieta de MAKINAVAJA, “el último choriso” (qué grande era IVÁ, por cierto)...
Todos los profes de “leyes” fachas y del Opus, los de história o estructura económica marxistas... Recuerdo a Vicedo, Historia... gran tipo, regordete, barba poblada y sempiterna pipa, entrañable... Hablando de la revolución industrial... preguntó si alguien sabía qué era una Jethro Tull... Yo me sentaba al final del aula y nunca de los nuncas (fobia social, timidez enfermiza, miedo a hablar en público y tal, pereza pues también) habría levantado la mano... ¡Un grupo de música! se me escapó... ¿Eiinnn?... ¡Juas juas!... ¿Cómo?... ¿Quién ha sido?... ¡Ese, ése!, ¡el de atrás! (ya se sabe, colegas...)... Emmm, pues un grupo inglés de los sesenta... Ian Anderson y tal... flautista... jipis... y emmm... eso... ¡Juas juas juas!... Me muero, jurl... Fúndete com un tranchete...
 ¡Muy bien!, ya lo sabéis, pues además de un grupo jipi con flautista de los sesenta como acertadamente ha dicho vuestro compañero... ¿Cómo era?... ¡Más alto!... ¿Inesta?... ¡Ah Iniesta!... Vuestro compañero Iniesta, también era una máquina sembradora que permitía ahorrar semillas y mano de obra. La segadora de Mackormirck (1830) tirada inicialmente por caballos, realizaba el trabajo equivalente de un elevado número de personas provistas de las tradicionales hoces y guadañas. La trilladora de Turner (1831) quitaba el trabajo a decenas de jornaleros, separando eficazmente la paja del grano... Su introducción en los campos ingleses provocó en la década de los treinta una serie de revueltas campesinas que, entre otras ocasiones, llevaron a la destrucción de estas máquinas.... blablabla y eso...
 [Sí sí... pero al final me puso un excelente el tío, ejejej...]
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17 Dec 2004
soy un muerto viviente (que además chatea)
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[nota: hemos pixelizado el nick como hacen en la tele con policías, guardias civiles y presuntos delincuentes (y los japoneses con el vello púbico femenino, porqué no decirlo...) preservando la identidad de él/la susodicha...]
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16 Dec 2004
el principio del final
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El hecho de estar viviendo en algún lugar, con alguien o de alguna manera que sabes se acabará o te irás, se perderán o la perderás, te dejan o se van... es de las sensaciones más angustiantes que puedas vivir, pero también preciadas y preciosas por eso mismo: por acabarse algo y ser plenamente consciente de su final (estar en la prórroga incluso). Y es ese final no deseado el que da sentido a todas y cada una de las cosas del “entonces”, mientras aquel no tiene lugar (¿hermenéutica quizás?). Ello te obliga a vivir cada momento intensa, histérica e incluso angustiosamente a la vez (hasta el punto de no disfrutarlo) como si fuese el último, pues de hecho podría serlo, y convierte cada instante en el principio de algo y el primero, en algo único e irrepetible precisamente: lo único.
[(sobre)vivir a ese ansia, hambre de yas y ahoras, de dar (más) y tener (todo); tantas nadas, sin-sentidos e impotencias –pues no está en tus manos, y eso es lo que más jode-... y ese miedo (que te desvela por las noches, y no puedes parar de llorar, gemir y temblar)]
Ojalá fuésemos siempre así... o no... Pues no sé si eso sería soportable durante demasiado tiempo (aunque seguro viviríamos una vida más auténtica, intensa –sobretodo intensa- y verdadera. Donde el sentido de cada cosa estuviese en si mismo, el centro de todo en cada momento, y el momento para hacer y decir algo ahora). Calidad antes que duración, intensidad en lugar de prolongada apatía.
Vivir diciendo pero sobretodo haciendo lo que sentimos, tan sencillo (y peligroso) como eso. Sin arrepentimiento posible, sin dejar nada por decir (hacer) ni vivir... Vivir (y hacer) en definitiva de forma que si volvieses a nacer harías repetida e idénticamente lo mismo, pese a conocer el resultado. Vivir de forma que no pudieses (ni quisieses) hacerlo de otra manera... ¡Tu vivirás dos veces!
[Y ése es, el único eterno retorno (de lo idéntico) posible]
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15 Dec 2004
dónde iremos a parar (que no sepamos)
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“Cualquiera que pueda comprar las drogas adecuadas –o reclamárselas legítimamente a un Estado cada día menos benefector y cada vez más clasista– podrá disfrutar de la ilusión de eterna juventud a la que la publicidad nos tiene acostumbrados”. Daniel Link
Llego a casa y navegando a la deriiii iva a aaau (que cantaba la Pantoja) me encuentro en una página no solo la enrevesada conversación que acabamos de tener con S. un par de horas antes... también idénticas conclusiones e incluso la misma alusión (cogida con pinzas, metida con calzador y rematada de cabeza por la escuadra) citando a Buñuel...
[incluso mi vida (virtual) es una puñetera casualidad, un curioso plagio de algo extraño y desconocido... Ya puedes decir lo que quieras, lo primero que se te ocurra, colocar una máquina de coser en un quirófano, observar la curva que describe un perro persiguiendo a su amo, considerar la belleza del suicido... seguro ya estará dicho...]
Hablábamos de las consecuencias a largo plazo –agravadas por el crecimiento de la esperanza (que no calidad) de vida, en una vida donde ser viejo resulta política y sobretodo estéticamente incorrecto- de tanta (auto)medicación, antibióticos, anticonceptivos, estimulantes, viagras, tranquilizantes, carajillos, fluoxetinas, drogas (milagrosas) en general (y sintéticas en particular)... el uso (y abuso) constante en definitiva por parte de diferentes generaciones... ¡Vaya charla!... Pues sí, somos un poco raretes (qué pasa)...
Estamos en plena, constante y callada revolución química (veníamos a decir)... Una para subir y otra para bajar, alguna para simplemente (poder) estar (mejor, o de otra manera al menos)... Para dormir y para desperezarse, para no angustiarse, para calmar la ansiedad, sentir más o excitarse... Somos robotitos, potajes de avecrems varios, ratones de laboratorio polidependientes de la farmacopea... Muchas de nuestras decisiones, estados, acciones e incluso sentimientos son consecuencia no de aquello que realmente sentimos o queremos, sino de “subidones” y “bajones” autoinducidos por las drogas (y hablo de “todas” y –pues- de “todos”)... Por si fuera poco desconocemos también los efectos (y defectos) futuros (físicos y –pues- también mentales, a nivel de conciencia, sociales, políticos, sanitarios... genéticos incluso) que ello conllevará...
[¿Seremos mediometrosexuados, asexuales o salidos?... ¿desquiciados o autistas?... ¿paranoicos o esquizos?... ¿longevos o moriremos jovenes?... ¿Acabaremos quizás una tercera parte de la población recluida en sanatorios mentales en pabellones diferenciados, viejetes aquí, allí abuelitas, y todos tarados y solitos (y lo que es peor, en el mejor de los casos)?...]
Bienvenida sea la vejez, decía Buñuel (en “Mi último suspiro”, y esa era la cita), en que la llamada de la carne dejará de torturar nuestras mentes y restaremos libres así para fines más nobles... Y la verdad, no sé a qué venía esto (ni la frase)...
[el texto que nos plagió (y viceversa, sin saberlo y por anticipado) está aquí (curiosamente el autor se llama link)]
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14 Dec 2004
yo soy aquel (como Raphael), o sea el otro (incluso “ése”)
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13 Dec 2004
un dia (en la vida de un) cualquiera
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Lázaro, levántate y anda (ya, que llegas tarde)... Efectivamente llego tarde... Hay que darle al Power, buscar a tientas el tabaco, tomar el carajillo, leer el correo, fumar... El día es un proceso de demolición (que diría Fitzgerald)... Hay noches en que me gustaría irme a dormir y no despertarme (ni un solo día más)... o al lado de aquella con la que has soñado (en su defecto)... Románticos que somos (aún, jodeté -y juega con la bolsa de agua caliente mientras-)...
Soy el replicante de Blade Runner, esto es Lleida (y cágate qué frío, coño)... He visto esquimales hablando del tiempo en ascensores destartalados, pinguinos hacer patinaje en la canalización, vendedores de castañas y cupones con los mocos congelados... y todas esas cosas se perderan como lágrimas en la lluvia (de verano, en que morirás carbonizado de calor)... Gorro de lana, orejeras, manoplas sin dedos y bufanda de tres metros, “tres en uno” en los meniscos y rodilleras (parezco un geyperman con el kit montañero).
Una entrevista de trabajo (más)... No han estado mal, no, han respondido como esperaba, tienen posibilidades, jumm... ¡Qué pasa Luís!.. ¡Hombre Mari Carmen, qué tal el crio!... Ni sabía de qué iba la cosa... Webs... ¡Ah!, ok... Un organismo oficial gobernado por Convergència... Emmm, difícil lo veo pues (aquí iría el emorticono 8-) , “cara ojos en blanco”).
Comiditas (fashion)... Probaremos un flan de bacalao con ajos tiernos... Lo acompañaremos de torraditas untadas en mantequilla con hierbas de provença... Cucharilla, un poquitín de flan en el pan i ¡alehop!, yummmm, ¡qué ricoooo!... Ensalá de primero (que al precio que va el pescado...).
Transportes municipales (para ciudadanos anormales)... Una japonesa se sienta a mi lado. Le doy la pajarita que he hecho con el billete y se larga cagando leches. Los japoneses visten con más clase, gusto y estilo que cualquier occidental (que pienso). Un crío no para de masacrarme con una pistola de juguete. Me hago el muerto y salta entusiasmado. Su madre le pega un guantazo y cambian de asiento (desde allí ¡pinyau pinyau!, sigue acribillándome). Una sirita de telecupón y aupa ahora enfrente... Emmm, lleva White Musk... Me levanto y cambio (esta vez yo) de asiento (para evitar males mayores –y no lanzarme directamente a la yugular-).
Abolir los lujos (inauditos)... El concesionario de mi barrio (marginal) ha colocado un Rolls Royce (que parece un trailer) de reclamo. Se me ha acabado la cloratita (y la olla a presión la necesito), que si no... Soy antiprohibicionista y prodeslegalización, pero hay cosas y cosas (que pasan de la ralla). Como puede alguien por muy gilipollas, imbécil, pijo, cretino (y millonario, claro está) pasear con “eso”. Unos cuantos pobres (as us) ahí plantados como “estaquirots”... Soñar es gratis (pero en este caso convendría aplicar tasas)... Ricos y gilipollas, pobres y (pobres) gilipollas... Si algo nos hace (más que) humanos, no distingue razas, religión, sexo o condición... es la gilipollez, definitivamente, sip...
Trabajar (¿para qué? –si no cobras-)... ¡Hachemetelé!, tengo que presentar mañana algo (decente, con cara, ojos y flash) para una web... No se me ocurre nada (hoy)... No sé si la llegaré a cobrar (lo cual no estimula demasiado la imaginación)... ¡Búscate un trabajo decente! (tengo que escuchar de nuevo)... ¿Qué es un trabajo decente?... ¿Un sueldo fijo?, ¿Ocho horas diarias?, ¿40 semanales?, ¿seguridad por 1/3 de vida (para hacer frente a inseguros imprevistos)?, ¿vender lo que no te pondrías nunca ni jamás comprarías?, ¿engañar al prójimo (como a ti mismo)?, ¿ocupar la mente y que no quepa nada más (con una rutina -que ni el Visual Basic-)?... ¡Un sueldo!, ah vale, me pido uno para Reyes pues...
Mañana será otro día (o igual no)...
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12 Dec 2004
no veo nada (a la vista)
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11 Dec 2004
cocina sin comentarios / hoy: minihamburguesitas con champiñones a la salsa de mostaza
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No siempre en la variedad está el gusto, y menos en la cocina... ¿O acaso no es mejor ser pocos, conocidos y bien avenidos que ir disfrazado de Mazinger Z a una fiesta de smóking donde no conoces ni a tu pare completamente forrasho, tu, no tu pare, por poner un ejemplo?... Así pues, y a menudo, es la sabia elección de unos selectos y escasos ingredientes cuya combinación resulte más adecuada la que nos llevará al éxito en la cocina (coño, que bien ha quedado eso)... Lo mismo que una paella... ¡Venga, to pa la cazuela que estará más bueno!... ¡Pos no!... Con un simple pero consistente sofrito, sipia, chirlas, picada y un buen caldito te saldrá una paella de rechupetesemelé... Ahí queda el dato...
¡Nada, que no nos gustan las albondigas!... ¡No te jode!, pero las hamburguesas bien que os las coméis (cabrones)... Pues hala: minihamburguesitas con champiñones a la salsa de mostaza (que tenemos que comer carne, joderrrr)...

Emmm, salteamos los champis en aceite muy muy caliente (escurriéndolos bien previamente no sea que salpiquen los condenaos y parezcamos Pippi Langstrum –a posteriori-). Con ello evitamos que se hiervan en su propio jugo... Así pues, y una vez dorados uniformemente los reservamos.... La chicha... Hay que negociar siempre y con todo el mundo, jummm... El carnicero o carnicera no va a ser menos: Buscamos una pieza de ternera que nos haga el peso, pedimos precio y si nos hace pues pícanosla majete/guapetona (que somos los frescos del barrio). Mejor eso que comprar una bandeja de vé tu a saber qué... Amasamos la carne con perejil y ajetes tiernos picados, huevo batido y un poco de pan rallado, salpimentamos y hacemos minihamburguesitas. Freímos en (nuevo y escaso) aceite muy muy caliente. Una vez doraditas incorporamos los champis (sin el jugo que habrán soltado) y la nata líquida (yo he utilizado –no podemos comer lácteos- un sustituto a base de... ¿habichuelas?... ¡Coño pues sí!, pero os juro que es más buena y sana que la original)... Añadimos la mostaza (de Dijón, no de ketchup), rectificamos de sal, un poco de pimienta y hala, a esperar que la salsa asuma, se despegue y sude el aceite...
¿Asuma, se despegue y sude el aceite?... Que se liguen bien y posteriormente el aceite suuurja por encima dando un espectacularrrrrr brillo a la cosa.... Como diciendo, comeméeeeeee!
Salut!!
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