31 May 2007 esa extraña inercia hacia ninguna parte. III
Otros en cambio buscan engancharse a cualquier cosa, por ridícula que sea (es más: suelen serlo) siempre y cuando tenga apariencia de novedad... reemplazar rutinas en definitiva, lo mismo de siempre, pero sintiéndose modernos (sin interrupción, que decía Baudelaire), sobretodo cara a los demás (que no es lo que quería decir Baudelaire, o el placer de disgustar)... Miles, millones de personas sintiéndose únicos, no es ninguna novedad, ¡qué te voy a contar!
La necesidad de distinguirse sintiéndonos únicos tal vez sea el único, el último sentimiento religioso... que compartimos. Ser todos diferentes, pero unos más parecidos que otros.
[ Demasiados (los) parecidos ]
La modernidad, sobretodo la estética, es de lo más vulgar. Si es que hay en el fondo algo más que estética, y el aspecto superficial -aparentemente profundo y afectado- es síntoma de que no hay nada... ni en el fondo.
En el caso de “un alguien” suele ser como los demás. Pues no vamos a ser nosotros los afortunados que encontremos a alguien diferente... si ni tan siquiera nosotros lo somos.
[ Parece como si el sentido de la vida moderna fuese encontrar el amor en pareja y no: simplemente no tiene ningún sentido... y eso, menos... al menos si pretendes dar sentido a tu vida con ello con ella con él ]
No quiero a nadie especial. Sino que lo sea para mi. A alguien diferente, sino que quiera ser, especialmente y dedicado... con afecto.
Sin embargo sería bonito estar con alguien, bien, sencillo, suave. Ni que no fuésemos mucha cosa (juntos). Tampoco hace falta ser demasiado, para ser algo bueno, incluso acompañados.
Y que de no ser así no pase absolutamente nada ni diferente a estar aceptablemente bien, haciendo siempre lo que quieres; sin ser esclavo de nada ni de nadie. En el país de Nunca Jamás.
Los otros, esos malditos otros que reciben, pero tambien “se ayudan a si mismos” (principio de amor al prójimo que decía Nietsche, pero cuántos amigos tenía Nietsche?) incluso por encima de ti, a veces a costa tuya.
Demasiada gente esponja. Mucho Vampiro anda suelto, a plena luz del día además.
[ Resultado: el actual, te confunden con alguien que no eres tu, cuando no te saben demasiado; te hacen mal la foto, no sabes ni quieres posar, salimos movidos, estamos desenfocados ]
¿Cambiar nuestra manera de ser?... no creo que sea posible, ni creo debamos... tan solo focalizarnos quizás, me refiero en ser como somos –no a esa estupidez del carácter (fuerte o débil, te confundes con eso), de la personalidad (prefiero no tener ninguna o demasiada que dos o tres, o la que convenga dependiendo de la circunstancia) o a los gustos-... probablemente no te guste no me guste no me gustaba, lo que deseaba. En el fondo no me gustaba. Tan sólo era deseo.
Me refiero a ser, con determinadas personas, de confianza y que confíen en uno, que lo merezcan, que den y sepan recibir, comprometerse ni que sea un ápice en algo, que valga la pena compartir, o sea: pensar antes de hacer; ser, pero (más) racionalmente... Una especie de filtro previo, ¿sabes?, anterior a lo que hacemos, sentimos incluso.. Sobretodo aquellos que hacen lo que sienten, en demasía... y demasiadamente.
Crearse un objetivo, dices... podría no estar mal: irse marcando unas mínimas metas... ni que sea no llegar, no ir a ningún sitio necesariamente sino personales, íntimas... del ser, o no ser tanto. Lo podríamos combinar con lo que has dicho antes de las cosas que quieres cambiar, e ir por partes...
Inercia... y entonces... a todo lo que comentamos.... intentamos solventarlo, o cubrirlo, o huir adelante, o escondernos, o desaparecer o seguir... con alguien, en algún sitio, actividad, manía, adicción... cualquier subterfugio o excusa es válida para no cambiar...
La costumbre echa profundase raíces, el miedo al cambio, lo nuevo, o simplemente el esfuerzo por salir de ahí. El “Otra cosa” siempre cansa, sin hacerlo siquiera. Y permaneces e instalas en “lo de siempre”, sin querer, y quisiera...
... ¿algo distinto?... Siempre, como una huida a ninguna parte... A cualquier sitio pero fuera de este lugar, que decía el Capitán Spook.
17 May 2007 el olvido si que es histórico, o la memoria, en una caja de zapatos
Se inaugura en la Universitat de Lleida, Centre de Cultures del Campus de Cappont, una magnífica exposición sobre la Guerra Civil que recoge fotografías inéditas hasta ahora, 70 años después, captadas ente el 36 i el 39 por Ramon Rius, un panadero republicano que las guardó escondidas durante años, por temor a represalias, en una caja de zapatos.
Las instantáneas sobrevivieron (de hecho lo poco que sobrevivió) al bombardeo de nuestra ciudad, trágico balance similar al de Gernika (pero sin cuadro), refugiadas en el horno de su propietario. Del horno de la panadería de su propietario, perdón: pues de la panaderia no quedo más que el horno.
Y las fotos, en una caja de zapatos.
Imágenes extraordinarias, tanto por su valor histórico-documental como por su calidad, fotográfica y artística, la sensibilidad y delicadeza de su arriesgado autor por captar el día a día, de aquellos tristes días; pero sobretodo: el valor sentimental, la sensación que provoca en aquellos que recorremos a diario las mismas calles, plazas, puentes, la misma Seu Vella, el Carrer Major...
Photographs from the Spanish Civil War in Lleida (1936-1939) The Ramon Rius Collection es el nombre de la exposición que Carlos Ramos, nieto político de Rius y professor de literatura en Boston se encargó de organizar el verano pasado en el Wellesley College, próximo a dicha ciudad, y que ahora recala, regresa a la nuestra, de la que salío, la que refleja, donde estuvieron escondidas... 70 años, en una caja de zapatos.
La memoría siempre es histórica, si no lo es: històrica, no será: memoria. Olvido en todo caso. Traición tal vez.
Quién vive del pasado muere un poco cada día. Pero quién lo olvida constantemente desconoce quién es ahora ni porqué, no ha llegado a algo mejor. No posee identidad alguna quién no sabe de dónde viene, ni merece ir a ningún lugar más allá de dónde está.
Y no quiero estar aquí. Así.
Señalaba Pierre Vilar la utilidad de conocer la historia, para conocer el futuro; cabría añadir la necesidad de hacerlo para no repetir el pasado, condición necesaria pero no suficiente, sin embargo... Los catalanes tenemos experiencia de sobras en ello, tropezar de nuevo con la misma piedra... llamémosla España, porqué no decirlo, sin que ésta se haya movido de sitio en lo substancial. Ni un centímetro.
Explica Candela la intervención del Cónsul en la inauguración de la exposición en Boston... “Fue muy curioso –señala- que se refiriera casi exclusivamente a la época de la transición y consolidación de la democracia actual, a pesar de que las paredes de la sala estuvieran cubiertas de fotos que transmitían una historia que jamás nombró”.
Se llenan la boca de democracia y dicen: Pamplona!
Lo histórico es el olvido... En una caja de zapatos una fosa común, ocultar el pasado; los crímenes son, los enterrados.
En una caja de zapatos sigue la República... La independencia quizás. La justícia social y nuestra libertad. Como pueblo. Como individuos. Libertad individual, valga la redundancia.
14 May 2007 esa extraña inercia hacia ninguna parte. I
¿Qué cosas quieres cambiar?... Cambialas... Si tienes cosas que cambiar ya tienes por donde empezar, por ejemplo a dejar de hacer lo mismo que siempre, lo mismo siempre.
¿Y porqué las actuales salen mal?... Por ejemplo y de entrada: porque estamos pensando en otras cosas; constantemente y a disgusto en cómo deberían ser, para no disgustarnos.
De la indiferencia, desazón, al fastidio, asco y hastío. Y así no me gusto para nada. Hacerse mala sangre, sufrir... es una gran estupidez, cuando puedes hacer cualquier otra cosa, incluso para evitarlo. Lo que te enrabia y duele. Esa quemazón en el paladar, nchts!, mal humor que ha ido surgiendo sin saber cómo ni porqué, contra nada en concreto. ¿ A qué y a quién, vas a culpar?
Debemos pues ya es hora, aprender a cambiar, dejar de ser iguales, empezar a ser diferentes. Algo (de un poco) distinto, ya sería suficiente. No estaría de más, no estaría nada mal empezar, a no estar tan a disgusto.
No es desencanto. Nunca ha habido desencanto pues nunca he estado encantado. De conocerme, reconocerme, lo que he visto o donde he estado. Mi estado, situación. Nunca he sido un estado soberano.
Me he pasado toda mi puta vida ocupando y preocupandome de los demás, haciendo las cosas por inercia... en general y siempre pendiente de los demas... y nunca de los nuncas me he ocupado de mi, he decidido "desde"... Y tampoco voy a decir ahora... que se ocupen de mi, que tengan interés, que me den... Decidme dónde ir, qué hacer, cómo... porque eso no va a pasar (ni se puede pedir)... Así que algo tendremos que hacer al respecto, o dicho de otra manera: tendremos que hacerlo nosotros.
Y nosotros soy yo. Ya está bien de hablar en plural para sentirse acompañado. O menos responsable. O no tan solo. Solamente y nada más. Tampoco menos que yo.
08 May 2007 El hombre con la cara más triste que puedas ver
Tienes la cara más triste que he visto nunca Le dijo “el muerte” una vez Se rieron los dos, Incluso el hombre con la cara más triste que puedas ver Y le invito a unas cuantas drogas Y aunque se reía continuaba pensando que era El hombre con la cara más triste que puedas ver sonreir
Hoy no se ha afeitado No se ha duchado No va a salir hoy Hoy no vas a poder ver la cara Del hombre con la cara más triste que puedas mirar a la cara
29 Apr 2007 diccionario sin comentarios: la noche no es hermosa
Wandering stars, for whom it is reserved The blackness of darkness forever Portishead
Noche: Deporte colectivo con escasa luz y excesivo ruido en el que cada uno hace lo que puede individualmente y todos acaban perdiendo... en grupos de uno... La dignidad, amistades, parejas, dineros, saludes, pantalones. Lo que encuentres en ella acabarás perdiéndolo igualmente, y te sabrá el doble de mal.
Sigue al día anterior, y precede a un siguiente (mucho peor). Mercado de carne al por menor en el que lo único importante es el aspecto exterior del producto a consumir.
El consumo, literalmente y en todos los sentidos es, el ejercicio nocturno habitual. Un consumo excesivo e inaudito. De hecho, es propiamente el consumo excesivo el ejercicio a practicar, en un terreno abonado, diseñado, idóneo e ideado a tal efecto. Todo lo que se puede comprar existe en la noche. En la noche todo se compra y se vende. Te envuelves bonito y te vendes; sacas la cartera y pagas.
En la noche se dirimen, se deciden los días, las cosas que van a cambiar durante el día. De hecho todo lo que cambia. Los cambios significativos, relevantes. Sin noche no habría cambios.
El humo es la banda sonora de la noche y el alcohol la bebida oficial. La música se marchó a otra parte y la vida está en cualquier otro lugar.
Las drogas solo pueden utilizarse en la noche, y básicamente para consumirte (ellas a ti). Drogarse de día hace feo.
La embriaguez es inherente a la noche desde que la noche es noche. Un descanso, necesarias vacaciones de uno mismo (que decía Huxley). Por ellos todos son otros de noche, y tú, uno más. Un baile de fantasmas. Literal y metafórica, figuradamente además.
En la noche se practica el alcoholismo, se ejerce la prostitución, el amor, el tráfico de drogas, se perpetran los conciertos de cantautores y tuvieron lugar las fiestas que no te debistes perder.
La gente se mueve repetitivamente bien hinchando la colchoneta (concierto) bien de lado a lado (discoteca).
En la noche se habla fuerte y no se dice nada. Se mira mucho y no se toca apenas. Todos sordos, todos ciegos, todos hablan (alto, vacío y demasiado).
Aunque suela decirse que las noches no tienen fin, la finalidad de la noche es la práctica del sexo, no individualmente me refiero; el intercambio de fluidos corporales, la penetración o inserción de partes del cuerpo humano por/en las de un semejante, pues todos somos demasiado parecidos en ese sentido.
El origen de la noche es la soledad, desde la noche de los tiempos la soledad y la noche, o el intento frustrado y frustrante por disminuirla, camuflarla, olvidarla por unos instantes (rodeados de gentes y a solas con todo el mundo).
En la noche resultan imprescindibles ciertas habilidades sociales, como la cocaína, la labia, el palmito, ser bonito y la desfachatez.
Las flores de noche se riegan con ginebra. Y mucha florecilla venenosa, depredador anda suelto (de noche).
Camareros, putas, basureros y traficantes trabajan de noche. El resto de mortales se gastan en ella la mitad de lo que han ganado durante el día, o como decía Francois Villon... ¿dónde acaba y va todo?, sino a las tabernas y a las casas de putas.
Los camareros, con los años... que digo, a los pocos días, empiezan a acumular una creciente e indignante sordera... Tal vez sea ambiental, que diría House, la quinina (de los gintonics), la gente (que te consume y afecta al oído), músicas nocivas habituales... Tal vez, salvo benditas excepciones, simple y llanamente se vuelven gilipollas: dale un poco de poder a un hombre, ni que sea colocandolo detrás de una barra, y tendrás un soberano (o mejor Terry) gilipollas, un Hitler de bolsillo, un macarra chuloputas o una fashion paseándose ahí detrás sin dar palo al agua.
Los camareros también salen de noche. Entonces son los más buitres, más que el resto de buitres, que son los que no son camareros y salen de noche.
Mis noches son más tristes que los días.
Por último, el Viaje al fin de la noche de Céline es mi novela favorita.
26 Apr 2007 Cuento breve sobre un ensayo de locura (i II)
I.
Le comento, a la hora del cafè, no sin cierta vergüenza a mi compañera de trabajo que temo, debo tener alguna lesión neurológica... algo cerebral... los nervios serán, lo que se dice.. cuando no se sabe qué decir (o es... la primavera que será, será).
[ La camarera hermosa, engreída y con mala leche nos perpetra sendos cortados, que saben la mitad de amargos que ella ]
Emmm... que no recuerdo cosas muy, muy... ¿sabes?... demasiado concretas y reiteradas como para tratarse de un mero despiste, que cantamañanas lo es uno un rato largo, ya sé... Y tampoco se tratan de simples actos fallidos...
¡El coche!... Cada vez que aparco memorizo... visualizo y hago el esfuerzo por fijarlo... en el disco duro: ahí está... Lo veo... Lo sé... ¡Ahí!... Después, al acabar lo que sea, de trabajar, de casa, compras, salir, en fin... Vacío en la memoria... Y en vano recordar.
Anotaba en la nevera el lugar dónde lo dejaba... Con un plano de cercanías dibujado a mano sostenido por un iman de telepizza, recortado con la forma de mi Daewoo en el lugar dónde estaba aparcado... O en la mano, mi Ipod, Palm personal... Pero no resultaba la cosa: a menudo olvidaba anotarlo, borrar la anotación anterior, con lo cual iba a buscarlo a un lugar equivocado... y en lugar de perder horas buscándolo llamaba directamente a la urbana denunciado el robo de mi vehículo.. que luego resultaba estar aparcado delante mismo de mi portal...
[ Sería por eso que no lo anoté... y cuéntaselo al policia que te mira con cara de loco ]
Es una anécdota me dice... ¡Bah!.. Pero no, oye... Luego fueron las chaquetas... jerseys... el móbil, la cámara... personas y hasta los guantes... En fin... que muy normal no es, y uno se empieza a dar miedo y a volverse más inseguro (si cabe, y siempre cabe más)... de todo, incluso lo que acabas de hacer, un segundo inmediatamente después... ¿después de qué? ¿si quizás no lo he hecho?... Sales dos veces de casa, pones el tiquet del parquimetro de nuevo, te tomas cuatro antibióticos seguidos, etcétera.
[ O haz cosas normales y que las entienda todo el mundo, ¡carajo! ]
Le quitamos hierro al asunto... Llega la hora de “plegar”... Bajo.. Salgo... Por la puerta... Principal... Y no recuerdo dónde aparqué...
De hecho, aunque no haya cambiado de trabajo no me hallo, estoy dónde “salgo” habitualmente de trabajar... Porque yo no trabajo en el gobierno militar (ni loco)... En mala hora se me acude regresar y volver a salir, intentando así hacerlo esta vez de dónde habitualmente lo hago, salir... y esperando recordar mejor así, dónde dejé el puto puto coche... Pero una vez he entrado de nuevo al lugar del cual no salí, no hay manera de encontrar la salida... Porque, ¿qué esperaba?, el sitio es, efectivamente, el gobierno militar.
Pasillos y más pasillos, pero que en realidad son las escaleras traseras de mi antiguo instituto... Subo y bajo y vuelvo a subir, pues por mucho que suba o baje no hay numeración ni fin, en ningún, y en todos los sentidos... No recuerdo a qué curso pertenecerá ésta planta pero me dirijo, ahora en horizontal hacía allí... dónde sea pero horizontal, harto de subir y bajar.
Interrumpo clases de compañeros de pupitre, envejecidos y enclenques, tristes como un domingo infinito... revisiones médicas de ex-amantes con material ginecológico para mujeres mutantes, autopsias de personas conocidas que me hablan, entierros a los que he asistido pero en los que no sé quién es el muerto... ¡Horizontal!... Sigo horizontal y hacia delante, pero ahora rápidamente.
Consigo salir de ahí a base de seguir... horizontal... veloz... y de cerrar bien los ojos... Al abrilos me encuentro delante de mi coche. A la salida de mi trabajo. Aparcado, y ¡ahora recuerdo!, precisamente donde lo dejé.
Y esto es lo que más me extraña e inquieta, hace que mi estómago flote, com en el punto de inflexión de una montaña rusa, y desee abrir los ojos.
Finalmente lo consigo y...
II.
Estoy en mi cama. Con los ojos abiertos. Sudando.... Fumo, desayuno, me levanto –por ese orden-, corro, encuentro el coche a la primera, voy al trabajo, trabajo, hago el café y le explico el sueño a mi compañera de trabajo.
[ La camarera cada día más guapa y más chula, y la misma mala leche no perpetra sendos cortados, que saben la mitad de amargos que su corazón de vinagre ya a los ventipocos. Me arroja el cambio y le doy las gracias ]
Volvemos al trabajo. Trabajo, fumo, trabajo, fumo. Y salgo.
Cojo la bicicleta de dónde la dejé, y regreso chino chano por el carril bici.
EPÍLOGO
Como en una serie de muñecas rusas, vuelvo a despertarme por quinta vez, inseguro, con una sensación de irrealidad que me estremece. Que no consigo quitarme de encima, incapaz de discernir con claridad durante una inquietante y eterna media hora.
[ Me pellizco incluso ]
Sin embargo no creo que las horas de sueño trabajadas cuenten como paga extra a fin de mes, en una nómina, tan insignificante, escueta y ridícula como ahora mismo me siento, explicando esto...
[ Mañana será jueves... Hoy ya de hecho... Desayunaré con mi gran jefa, la camarera será menos antipática y hasta llegará a sonreir... me. Y dale un café a un tonto ]