“el gusto es el principal enemigo del arte”, Marcel Duchamp
Sensacional ¿animación, película, ilustraciones, fotografías?... las de las 99 habitaciones (gracias Gabilondo por el enlace)...
A propósito de ello y de los calificativos que atribuirle, hemos charlado un buen rato con C. sobre “arte”... Qué es y porqué, qué criterio seguir, a la hora de considerarlo y definirlo como tal; a cualquier presunta obra como al arte en si... y la verdad, es una cuestión que considero abocada al fracaso: la discusión sobre ello seguro, al arte en si... seguramente...
Y seguro Luís lo explicaría mejor, así que tan sólo unos apuntes... ¿La popularidad, cotización de una obra, éxito, utilidad o buen gusto?... naaah, descartados de entrada... ¿Su duración en el tiempo, intempestividad, comunicación, sentido, contenido, complejidad, ideología, significado, grado de belleza resultante, de emoción provocada por una creación?... ¿Una obra no debería defenderse sola y seguir resultando “artística”, independientemente de su autor y las explicaciones (o justificaciones) del mismo?... Ninguna conclusión posible a la que llegar: Cuanto más preguntas más sabes, lo poco que puedes asegurar... Y sin embargo...
Y sin embargo quizás, recoja algo de cada cosa, sin consitir en ninguna de ellas en si: obras de extremo mal gusto, prácticamente desconocidas, efímeras, incomprendidas, herméticas o sin sentido, pueden serlo de la misma forma que otras, de reconocido e indiscutible prestigio, resultar una auténtica camama... No obstante siempre resulta más fácil lo primero, tener (realmente) mal gusto, carecer de sentido o hacerse el "profundo"... sencillamente porqué no hay nada ni en la superficie... incluso tener éxito con ello.
Son tantas (por no decir todas) las veces en que la crítica ha metido (antológica y) históricamente la pata que sólo les resta conceder el visto bueno a TODO... todo es arte... según (el color del cristal) con quien lo mires... ¿Vamos al cine?
Seamos pues subjetivos... ¡y devuelveme ese libro (tío)!
¡Ni qué tal ni cómo estás ni qué cojones!... Hola y adiós y mejor no preguntes si no te importa saberlo (pues sólo sé decir la verdad)... Con la cara pago siempre... pues no tengo nada más.
No se puede vivir siendo sincero, no se puede decir la verdad y seguir viviendo... normalmente... Es como, como... un nivel de farsante irrealidad el que vivimos, un halo de presunta normalidad que todo lo cubre, vestidos para la ocasión con tejidos prestados, malos hábitos comunmente adquiridos, contagiados socialmente; una especie de hiperrelación ortopédica, un convenio de trato social y convivencia, hipócritamente establecido, implícitamente pactado.. en el que nos hemos instalado cómodamente para ahorrarnos esfuerzos, incomodidades precisamente... y eso es asqueroso, ¡puaj!
(Perfectamente pues, puedes desconocer a tu mejor amigo, a tu pareja, o a la persona con la que has vivido toda tu vida, cómo es realmente, lo que le pasa lo que piensa lo que siente.. por ti por mi por los demás, y de si mismo)
Acabamos asumiendo como “normales” palabras, respuestas, conversaciones, situaciones... que ni mucho menos (ni nunca) lo son... Con el rabillo del ojo puedes intentar observar que se esconde realmente... la realidad me refiero, pero es un ejercicio no demasiado recomendable... Mejor ir por partes: empezar por aquel, aquellos y aquellas que creas poder, o al menos intentar entender, y que te importen... ¿Conclusión?: eres un asocial, pero no uno más, quizás tu amigo.
(No dejar pasar, aceptar como normal cosas que no lo son de ninguna manera, con tal de ser “aceptado”; aceptar ser diferente, por solo que devengas, pues sólo así podrás estar con alguien realmente)
¡Aceptamos como buena la respuesta!, asentimos, sea cual sea (ni que fuere una mentira) mientras no nos incomode; damos como respuesta cualquier cosa (pour parlé) falsa o vacía, con tal de no incomodar al prójimo; que no sientan lástima, miedo o pena, que no resultemos absurdos o incomprensibles, que no puedan observarnos con recelo... Hay que ser normal, como dios manda o de cierta manera, y en cada momento.
Y yo no sé hacerlo (ni quiero aprender ni ganas ni nada).
[... como unas muñecas rusas, y no son las de la casa de putas de mi barrio]
¡Soñando soñando!... un sueño doloroso y recurrente, profunda y dolorosamente elaborado, que se ha alargado durante semanas (pese a haber estado tan solo 3, 4 horas en cama)... ....
Prefiero no contarlo... Por pudor y respeto –vergüenza, a estas bajuras me queda ya muy poca (pese a continuar siendo excesivamente tímido...)-, y porqué tengo más que suficiente sinó demasiado con haberlo vivido una vez, ni que sea durmiendo.. Además, nada menos interesante que escuchar el relato de los sueños ajenos; relatar los propios en cambio siempre resulta apasionante (ni que sea para uno mismo)...
Pues bien... en algún momento de “esos días” –como la canción de la Joy Division-, soñaba que dormía –sisí, en mis sueños también se duerme-... Algo, mientras dormía -doblemente- me ha sobresaltado... Me he incorporado y, desde la cama, he alargado el brazo, boli y post-it, escrito una nota y pegado la misma en la pantalla del ordenador, y seguido “durmiendo”...
Me gustaría saber qué soñaba en el sueño mientras “dormía”; qué puede haberme “desvelado” en él, pues al despertarme, tan sólo he encontrado un post-it vacío, pegado del revés y asegurado con celo, con sumo celo, como garantizando un recuerdo inexcusable y vital, que me ha estremecido.
Son las siete y media de la mañana. He dormido muy poco. Y soñado demasiado. Y un temblor que no puedo evitar clavado en la nuca, como una jodida puya...
“El poeta recogerá el llanto de los infames el odio de los forzados, el clamor de los malditos, y sus rayos de amor flagelarán a las mujeres”
Arthur Rimbaud
Por suerte me pasa pocas veces... y no me gusta no... “¡Espléndida es tu belleza!”, una belleza inconsciente, única y excesiva que me irrita, me avergüenza y me desarma... Me duele mirarla: su desparpajo, su autarquía, su indiferencia... “¿No vais a quedaros babeando en vuestros vasos sin gestos ni palabras, los ojos perdidos en lejanas alburas?”... No, no me atrevo a mirarla de frente, a la cara; la ignoro “expresamente”, pero así, aún le presto más atención; la misma que otros le dan, explícitamente... “¡Oh corazones de mierda, bocas horribles, trabajad con más ahínco, bocas hediondas!... ¡Aquí! ¡Aquí! ¡Bandidos!”... No controlo los nervios y músculos de mi cara; me dibuja expresiones que no quiero mostrar...
(Que no me mire, que no me vea, que no lo sepa)
He dicho por suerte. Quizás sea por desgracia, aunque siga sin gustarme... Y esto no es malo, de tanto que me gusta...
“He sentado la belleza en mis rodillas y la he azotado”, decía Rimbaud... ¡Que más quisiera yo!
03 Jun 2004 el mejor grupo de guitarras de todos los tiempos (sonic youth, claro)
Vamos con la música (que grita Pomares)... ¡fenómenos The Strokes!... Me recuerdan a un Ian Asbury pasado o a los desaparecidos (sniff) Therapy, pero sin el nervio (nada que decir por ello), la crudeza de ambos ni la potencia ni la mala leche de estos últimos (¡brutal su primer disco!)... ni la genialidad de, por ejemplo Sebadoh o unos Pavement, pese a tener cierto y desganado parecido... Cortito el disco, ridículo vamos... Pero bien, buenos, sí señor... aunque prefiera... (a quien sea, antes)... nah, que ves, que bueno, que demasiado malos tampoco lo son del todo... una canción me ha gustado mucho, algo, un poquillo... de hecho dura dos minutos y medio, no sé... ¿Recuerdas Sonic Youth en el Primavera Sound?... ¿Sí?... ¡¡¡Pues nada que ver!!!
Ese día (ahora hace un año) fui feliz... Increible cerrar los ojos y escuchar, abrirlos y comprobar “cómo”... ¿¡Y cómo, es posible que esta gente, después de tantos años, discos, videos, giras, conciertos... aún (no se porqué digo aún, sino siempre) produzcan discos (y videos y giras y conciertos...) tan extraordinarios (como el último “Sonic Nurse”)!?
Los anteriores, “Murray Street” y “Kali Yug Express”, aquí... (tarda a cargar, pero) mejor dejarlos sonar completos...
Tres veces son, más que suficientes y tal vez demasiadas, para sentir una misma cosa. Ya sea anticipandonos a algo (bueno o malo tanto da) que tal vez no vendrá, padeciendo a priori por algo incierto o seguro (pero negativo) como temiendo por aquello tan bueno (inseguro y frágil) que posees... ¡Qué ansiedad! ... o bien intentando controlar aquello que sentimos por un sufrimiento pasado... ¡Qué angustia!... Y la verdad, no sé qué resulta peor, si el dolor padecido en si, o el hecho de estar controlándolo, tratar de entenderlo descifrarlo ¡descubrir!, porqué que no se aviene a razones, los porqués de unas razones que nadie ha solicitado (salvo uno mismo, y sin quererlo); de ser controlados por él, incluso (o sobretodo) físicamente, como un puño atenazando tu nuez o una descarga eléctrica constante, una irritación permanente en todo lo que te rodea, ¡incomodidad!, con los otros con las cosas con ser contigo y con ellas.
Prueba a hacer lo mismo estando “bien”, disfrutando, sintiendo algo “bueno”... y no tardarás en arruinar tu alegría poniéndola en tela de juicio, provocarte un sarpullido de inquietud que lo hechará todo a perder: la felicidad es vergonzosa, huidiza y ligera, tal vez injustificada, pero siempre inconsciente y despreocupada.
Un mal humor gratuito, una ira absurda e injusta que no entiendes y que despierta con cualquier ridícula situación, malentendido o ¡sí!, también porque si... contra quien menos debes, contra quien más quieres, contra quien menos puede, contra ti mismo, además (y doblemente pues).
Respirar hondo no puedes, cuentas hasta cien y “te pierdes”... me meto en la ducha (vestido) y giro la maneta azul (al máximo).
Me han concedido un premio, sip... Preferiría que en lugar de eso me diesen trabajo (estable y remunerado, quiero decir...), pero no está la cosa (del diseño web y multimedia) como para tirar cohetes (la hosteleria me llama de nuevo...). La cuarta posición en el Concurs Informàtic Ciutat de Lleida por la web del Cafè del Teatre, 300 euros en material informático...
- ¿y en qué piensa gastar esos dineros? - De entrada en un nuevo teclado, porqué las letras saltan solas (juro que he perdido la a), se escriben a su ritmo (disléxicamente) y la tecla control se engancha con restos de magdalenas y nesquick...
[Tengo un compañero en Girona, no tan solo diseñador sino ilustrador, de puta madre, al que devolvían los currículums porqué no sabían abrir el cd... de la caja sería... y así estamos...]
¿La web del Cafè?... Bien, gracias... Trabajo bastante en ella, no tan sólo a nivel de diseño (quiero decir, a diseñar cada mes o temporada de forma diferente, más que del diseño en si, como todo opinable y para gustos –256- colores) como de contenidos: que pueda escucharse a la banda que toca, ofrecer más información a quien esté interesado, etc... pues es lo que a mi me gustaría leer, ver y escuchar antes de ir a un concierto, ver una obra, visitar un exposición, o planificar cualquier salida...
Pocas cosas tan desagradecidas como las de este mundillo, en el que fácilmente te tiras 10 horas para un mínimo detalle que quizás pasará desapercibido para quien visite la página, y que en 5 minutos verá tu trabajo (de bastantes días, la mayoría “altruistas”)... Si no es que “pasas”, usas plantillas o vendes algo que no tiene nada que ver, ni con las necesidades –reales- ni con los gustos del cliente y sus consumidores o usuarios... ¿Qué vendes... imagen, prestigio, información... o longanizas al por mayor?...