De la programación del mes de junio en el Cafè, recomendar especialmente a los Fifty Foot Combo, tremenda banda belga de garaje y surf instrumental, con un directo brutal... Como no, al oscuro Nacho Vegas, cuyo álbum “Cajas de música difíciles de parar” fue considerado unánimemente por la prensa especializada como mejor disco del 2003... A los míticos Chesterfield Kings, que regresan al sonido garaje de sus orígenes... y no olvidemos a los Ea!, que volverán a llenar el Cafè seguro (aunque a mi ni fu...)... El concierto de mañana con Miquel Gil, el que fuera líder de la genial banda Al Tall, imperdible también... ¡Salut!, nos vemos en los bares...
A ver a ver a ver... Cocinar para alguien -aún más para muchos (pero “con ocho basta”... )-, planchar, hacer la colada o bajar la basura... ir a comprar –que no “de compras”-, pasar el mocho, la mopa, el plumero... ¿no es trabajar?... Como siempre dice Glo (a propósito de mi, claro), si no cobras no es trabajo... será un hobby, una ong, Maria Teresa de Calcuta o que eres tontolaba, ¡y así me va!...
A propósito, y ya que si no cobras no es trabajo, amos y amas de casa tod@s... tendremos que cobrar –pues justo (y necesario) es-, por realizar dichas tareas... Los platos no llegan solos a la mesa, hay una serie de procesos previos... elaboración, envasado, transporte, compra (pago), refrigeración, cocinado, reparto (y me llevo la peor parte), previos a su ingesta... ¿O acaso la ropa se teletransporta sola a la lavadora, de ahí al tendedero y de camino al cajoncillo va y se plancha, dobla y ordena por si sola? (mancharla hasta el más tonto sabe)... Todo llegará (tejidos inteligentes blablablá), pero de momento, esta semana (de oca a oca) pues a ti te toca (y la próxima como que también).
Encended el foco, fumad como los nazis y tiradme el humo a la cara... ¡Confieso!: Siempre he querido (ya ves, que poco pido) ser amo de casa (suena incluso peor en masculino)... No me refiero a poseer un domicilio en propiedad (ni loco ni puedo), ni a quedarme siempre en ella, sino a escoger, y en un momento dado (que decía Johan Cruyff) esa opción (ya sea en pareja, trío o comuna).... Al dato, ¡escoger!... en mi caso (quizás algún día –suspiro-) sea una decisión, en demasiados no ha habido elección, alternativa (ni escapatoria incluso)... y si para alguien no ha habido nunca demasiadas alternativas en este puto y asqueroso mundo es para la mujer (lo dicho...).
Yo quiero ser independiente... para decidir de quién depender (y como “nosotros” queramos)... ¡y que se vayan a la mierda todos! (los demás).
Ya lo decíamos algún día: Hay verdades, mentiras (incluso en sentido extramoral, que decía Kafka)... ¡y estadísticas!... ¡Sisisisí!, aquello del pollo... Todos nos zampamos un par a la semana de media, vegetarianos ovolacteos, pobres y huelguistas (o artistas) del hambre incluidos... a las pruebas (de Chi o de Pearson) nos remitimos.
¡Nah!, que nooooooo me creo nah... Aquello típico... La probabilidad de blablabla es de tal y cual por ciento, la de que suceda lo contrario lacalá (tal y cual y lacalá suman ma o meno 100, por cierto)... Pues yo, amaparándome en la más desastrosa de las experiencias afirmo sin pudor y en tanga que: Sólo hay dos probabilidades:
1 – Que te toque: algo bueno o malo tu verás (y espera un tiempo a cantar victoria) 2 – Que no te toque (claro)
Es más, la probabilidad de pertenecer a una u otra categoría es irrelevante, por pequeña o casi cien que sea, si te toca (pues sí), te ha tocao. Y me diréis... Pero no todas las probabilidades representan una alternativaaaa.. ¡Pues sí!: la que te ha tocao y todas las que no, y resumiendo que es gerundio.
Así pues, la probabilidad de que te toque la lotería cada día es la misma que la de que no te toque nunca (yo, de hecho, fui incluido -por error- en la segunda).
El mundo es una torrada, y da igual de que lado que caiga o la untes: es la tuya, y la última que queda (aquella envenenada que dejas para el final, la primera y la última de cada bimbo, vamos...).
¡A la mierda las monarquías! (los Austria incluidos)... ¡A la mierda los Borbones! (que tanto nos han tocado los cojones durante siglos)... ¡A la mierda el matrimonio!... Tengo otros problemas (preocupaciones y alegrías) más importantes que eso (de hecho, cualquier cosa es más importante que la puta boda –comida para los pericos, hacer el baño y tender la ropa, lo primero-)... Pues sí, hoy tampoco me caso, hoy tampoco soy rey (¿y porqué no podría serlo yo?...).
(Me entero que Juan Carlos –me cae bien el tío, como rey es buena persona y muy alto- propuso que el/la primogénita fuese rey/reina... y que aznar se negó... en redondo y en cuadrado –que es él- )... ¡A cagar todos!, ¡bah!... El único progreso y democratización posible de la monarquía es... ¿la república?...
¡Cojones! -exclamo la reina-, ¡si los tuviese reinaría yo!...