Como me gustó la muñeca sado del Go Lleida!! 2nd. Sixtie Weekend, la descuarticé e hice una animación para la página del Cafè y un salvapantallas... ¡Mucha suerte en la edición de este 2004... y más grupos de garage por favor!... ¡Tremendos Baby Woodrose!
¡Tremendos los Darwin Awards! Jajajajaj... (gràcies Xavi, Glo per l’enllaç)
Los Premios Darwin están dedicados a todos aquellas personas entestadas en mejorar la especie humana... ¡autoextinguiendose!... prácticando con el ejemplo y empezando por ellos mismos... Como es lógico son otorgados a título póstumo... Y es que el amor al prójimo bien entendido solo nos puede conducir al propio suicidio.
A modo de ejemplos... La “nominación” del remitente de un paquete-bomba, convertido en sorprendido destinatario por no colocar el franqueo pertinente (además de en picadillo claro está)... La muerte por asfixia de un granjero que para evitar las picaduras de abeja selló su cabeza con una bolsa de plástico... Estas y muchas otras historias ennnnn... los ¡Darwin Awards!
La estúpidez humana es sin lugar a dudas la prueba irrefutable y definitiva de la existencia del infinito.
... eso tendría que haber cocinado hoy para poder dormir la siesta (tranquila y silenciosamente)
PD: Brillante -como el arroz que no se pasa- idea la mía regalar un radio-cd a mi pare... Ademas de los pericos histéricos a media tarde, ahora suenan coros del ejercito ruso y coplas, cantes y melodías ligeras soviéticas... y por si fuera poco silban todos juntos...
No pienso ilusionarme con nada, tener esperanzas en algo, que pueda acabarse, abandonarme, marcharse o romperse; que sea incierto, inseguro, inconcreto o inestable... Eso deja en fuera de lugar absolutamente a todo, y más en concreto a mi, pues de entrada resulto ser todo lo contrario... Tal vez sea una persona intensamente autodestructiva y nihilista, pero cuando me entusiasmo o algo me apasiona soy capaz de dar mi vida por la cosa más ridícula e infundamentada, y por el mismo motivo quizás que me lleva a comportarme de esa irracional manera... Lo he hecho varias veces y siempre (maldita sea) me queda alguna de repuesto... siete vidas tiene el gato que se muerde la cola.... Tampoco entiendo, dicho sea de paso, cómo puedo ser tan crédulo, inocente e ingenuo, creyendo tan solo en un par de cosas (como creo creer aún, pese a todo)
... Me iré el día que no quede ni eso, en que no pueda reirme de todo.
Es una sensación francamente desagradable ver descompuesta una fe, aplastado un entusiasmo, diluirse una certera ilusión, que además de la decepción te dibuja en el rostro una cara de estúpido, como un viejo chupando un limón seco.
Será pues una manera de frenar mi naturaleza, mi emoción –gratuita- y mi decepción –reiterada-.
Probando, probando ver televisión otra vez (más allá del "Superblue", la cama que se hincha sola, el "chick-o-matic" o la "super tortilla fàcil")... No encuentro la vigesimoquinta reposición de “Thalassa” por ningún lado, ¡ummm! que raro... Sí en cambio la decimoséptima de “Els Joves” (“The Young Ones”)... ¡mira qué bien!, en versión original subtitulada... Practicaremos inglés pues ya nos sabemos todos los capítulos de memoria... Ya no emiten “The Flying Circus” de los Monthy Phyton, una lástima... Y “Toon Toon” no sé qué día es... En cambio veo que el encantador Punset sigue fiel a su “Redes”, en domingo, a altas horas como siempre, resultando una buena terapia para empezar una nueva y jodida semana... Me encanta esa lentitud, esas enrevesadas preguntas de quince minutos que formula Eduard, y a las que los invitados “marcianos” y cuatro veces doctorados, contestan con la más absoluta normalidad, paciencia y sabiduría, hablen del bostezo, superconductores o la genealogía de la creatividad.