21 Oct 2003 el roce hace el desgaste, ca-ri-ñoooo...
Normalmente uno se acostumbra a esos elementos que rondan por la casa, léase familia (y otros animales). Porqué ya forman parte del mobiliario, como uno mismo, y porqué a falta de pan por conocer buenas son las tortas de la familia. ¡Qué remedio!, tampoco está tan mal, precisamente porqué ellos siempre “están”, cuando ha hecho falta, cuando no ha habido nadie más; porqué compruebas que ahora toca estar por ellos, y tu también lo estás... Porqué ellos también tienen que aguantar las rarezas de uno, y porque así tu no tienes porqué soportar las de otr@s...
(Después de la boda de la que huí el sabado pasado, mi familia “sanguínea” se reduce a cuatro personas... aún no hemos hecho las pruebas de paternidad ni de adn a los periquitos...)
Si algo mata el cariño, si no tenemos en cuenta a “otros cariños” claro, es la convivencia... “Cuando la pobreza entra por la puerta el amor salta por la ventana” cantaba El último de la fila... y el romanticismo se esfuma por la chimenea de tan quemado que estás por cambiar siempre tu el rollo de papel de váter, bajar la basura o cocinar otra vez, y cada día. Porqué cada día hay que comer, y cada día pues, cocinar (y después fregar); y alguien tiene que cocinar (y también, y después, fregar), pues el amor sólo alimenta tres años; luego llegan las indigestiones, flatulencias, estreñimientos y diarreas. Te conviertes en la sopa boba cuando no en segundo plato recalentado, y el plato de lentejas se enfría en el microondas.
¡Quién diría que estaría por la familia!, precisamente cuando me queda tan poca... ¿“Hacer otra”?, difícil lo veo... Y la gente cada vez más ya tiene bastante, incluso más que suficiente con la suya... Y.. ¡a otra cosa mariposa!
Si rajase mis ojos con una cuchilla de afeitar Vomitarían visiones Que no puedo ver más Si cerraran mis pupilas O vaciasen su retina De recuerdos No miraría mas Que hacia dentro
Se me han caido los ojos En el estomago Y me veo muy mal
(Me sientan peor Que una indigestión)
Zurzo mis párpados Y me dibujo a tientas Unos ojos de risa Como un rimel corrido Después de llorar negro
7.45... Me dirigo a buscar el coche para acompañar a mi madre, como cada noche... No lo encuentro, como de vez en cuando... Antes acostumbraba a colocar en la nevera un imán de telepizza, recortado con la forma de mi coche y con un alfredito sonriente dibujado dentro, sosteniendo un plano de los alrededores de mi casa para señalar el lugar donde lo había aparcado la última vez que lo dejé... El caso es que como a menudo no me acordaba de señalar la posición, al ir a buscar el coche al lugar donde, tranquilo y confiado me dirigía y se suponía que debería estar, no paraba de llevarme unos sustos que “pa qué”... “¡Me han robau, me han robau!”... Un par de veces llegué incluso a llamar a la urbana, y a caerme la cara de vergüenza al comprobar que donde estaba realmente aparcado era... ¡justo delante de mi portal!... Total, que prefiero dar vueltas como un gilipollas a mi radio de aparcamiento habitual que hacer la típica y ansiosa carrerita de los últimos metros, “¡ay!, que me parece que me lo han robao otra vez”, hasta que intuyes el morro de tu coche, ralentizas tu carrera, respiras hondo... y sonríes como un bobo mirando de reojito, comprobando que nadie haya visto lo ridículo que resultas...
Por donde iba... ¡Ah, sí!... Total que esta vez ha sido una de esas en que no encuentro el coche... ¡Ya estamos otra vez!... Mi mare que empieza a ir tirando sin decir nada... Por fin lo encuentro; en marcha... ¡Pip Piiiiip!, ¡Eeeh!... ¡Uuuuh!... Abro la puerta lateral derecha; paquete de Lucky, mechero, enciendo un cigarro, levanto la cabeza y... Arghhhhhhh... una chica en el asiento de al lado gritando.. ¡Coño que susto!, ya sé que uno tampoco es una maravilla, pero tampoco hay para tanto, leñe... La chica que sale corriendo de la misma manera en que supongo ha venido, o sea: en la misma dirección, sentido contrario, pero no de espaldas (lease, de frente... ¡bonito culo!).... Sube mi madre que sigue con la mirada a la chica, como yo... Me mira, la miro... ...
“¿Quién es esa?” ... La miramos de nuevo, nos volvemos a mirar...
... “No sé” ...
“Cómo que...” ...
Me encojo de hombros... ...
“Es guapa” dice ...
“Sí...” ...
“¡Y cómo corre!” “Pues sí...”
... Llevo a mi madre y paso por el Cafè a dejar unos mails (sí, sí, es lo último: llevar mails en mano...) y de paso a por tabaco... 2,30... Pruebo a encender el coche... Nada... Sin batería, de golpe y porrazo, ¡jódete!... Será del susto... “¿¡Alguien tiene unas pinzaaaas!?... Emm, por quinta vez, y no pienso callar ni bajar de la barra... ¿Alguien tiene unas putas pinzas?”...
... Pues alguien tenía unas boniiiitas pinzas de colores, cables separados, uno rojo, positivo, y uno negro, negativo;... Venga para casa sin parar y raaaassssss....
¡Mierda, otra vez básket!... ¡Menuda suerte tener el pabellón al lado de casa!... Esta vez he tenido que aparcar –después de tres cuartos de hora- en el barrio de al lado... Mira... así se recarga la batería...
....
“¡Oyeeee! –mi pare-... ¿Qué hace el plano de Lleida enganchado en la nevera?”
17 Oct 2003 ràdio anfetamina I castanyasso rock 2003
La web que hice para Ràdio Anfetamina, de Miquel Gistas, Salva Masdeu y otros compañeros de Montblanc (Tarragona), así como la del “Castanyasso Rock 2003”, donde seguro estaremos. Su magnífico programa semanal puede escucharse en streaming con el Real Player. Verdaderas enciclopedias del rock, realmente no se pierden ni una (¡menuda envidia me dais!); cuando no, como en este caso, la montan ellos mismos:
16 Oct 2003 danzad, danzad, malditos... o el fútbol es así
Hasta los 13-14 años llevé botas ortopédicas; 5 o 6 kilos de ellas en cada pie, y jugaba de portero... ¡Alguien tenía que ocupar esa posición! y claro, mejor tener medio portero que “menos un” delantero siempre en fuera de juego, o un central rompedor (de piernas)... Las competiciones fueron adquiriendo nivel; las coaliciones de calles fueron habituales y eso me condujo al banquillo cuando no a algo peor: me convertí en el seleccionador oficial del Murpanta (coalición de calles Murcia, Panera y Tallada) en los torneos de barriadas locales. Imitaba así a mi padre, un sabio y reconocido entrenador, con el que recorrí los campos de toda Catalunya y aprendí los entresijos del desagradecido mundo del fútbol (de base y regional)... La de veces que salimos por piernas por cometer el craso error de ganar a domicilio en el campo del líder o perder en casa contra el colista, de penalty y en el último minuto. La de quilómetros que recorrimos en autocares destartalados, viendo películas de Fernando Esteso y Andrés Pajares, convertido yo en la mascota del equipo; sentado en los asientos de atrás con porteros zumbados y defensas granujas, riendo, descubriendo esa sencilla filosofía de la vida, del día a día; haciendo palmas y cantando la canciones de Los Chichos...
Las pesadas botas se convirtieron en aparatos ortopédicos, y yo en excepcional guardameta volador, que realizaba increibles “zamoranas” y palomitas en ser desposeido –como en el chiste de la cabina telefónica y del yunque- de tal lastre; y a convertirme en titular indiscutible cuando no en la estrella de mi equipo.
6 meniscos rotos (caso único en el mundo de la medicina deportiva) forzaron mi retirada del mundo del fútbol... o mejor déjalo ya no sea que en lugar de caminar tengas que avanzar rodando.
El fútbol se acabó, la bailarina dejó de danzar, para mi... y yo pasé a ni tan siquiera la suplencia o a calentar más banquillo... No más paradas, vuelos ni fotos, saltos ni aplausos; no más bailes.
“¿Porqué no has venido?, hoy he bailado para ti”, dijo ese día... mientras yo estaba preparándole las maletas... No quise ver como también bailaba para todos los demás. Como en los días siguientes yo sería uno más, del público. No quise ser más, admirador de alguien que no me veía.
No he vuelto a mirar más fútbol, ni televisión casi; he vuelto a bailar, sólo, a mirar otras danzas. El baile continúa, y el fútbol es así, "dicen"... (era el nombre de un diario deportivo que desapareció).
Si nada hay más lógico y habitual en una bitácora que buscar tres pies a un gato, a menudo en la vida real el problema es precisamente el contrario: Obcecarnos en encontrar, descubrir y hasta inventar si las anteriores no nos convencen, una explicación para algo que con una simple mirada, una observación “sencilla” -con toda la dificultad que ello a veces conlleva- no nos llevaría ni un minuto.
Si simplificar a menudo nos lleva a un error absoluto, resumir a complicar aún más si cabe la cosa, y hacer abstracción a alejarnos, a veces hasta el infinito del objeto a explicar, en ocasiones, mirar tan solo, puede hacer que consigamos además -excepcional y paradójicamente me a atrevo a decir- ver... Y ver bien como son y están las cosas, estén bien, peor o puede que incluso no tan mal.
Cuando la NASA inicio el lanzamiento de astronautas, descubrieron que los boligrafos no funcionaban con gravedad cero.
Para combatir este problema, los científicos de la NASA, contrataron a la compañía Andersen Consulting (ahora Accenture) como asesores-consultores para estudiar y resolver el problema. Emplearon una década y 100 millones de dolares desarrollando un bolígrafo que escribiese con gravedad cero, hacia arriba y hacia abajo, bajo el agua, en prácticamente cualquier superficie incluido el cristal y en un rango de temperaturas desde bajo cero hasta más de 300ºC...
13 Oct 2003 por favor me das fuego... con MI mecheroooo?
El día que vayáis al Vaticano y el santo padre os pida fuego para encender el caliqueño, la faria o el pata de elefante pertinente, tened cuidado, avisados estáis: No perdáis ojo de VUESTRO mechero... Lanzará el humo al aire como subterfugio, fuuuu... ¡diviiiiino! exclamará, y... ¡ya lo habéis visto!... el mechero quiero decir.... ¿Cómo dices, hijo?... Siete ave marías y doce padrenuestros como penitencia te caerán, por desconfiar de tan santo, viejete y buen hombre...
No he tenido nunca mucho sentido de la propiedad, lo mío tuyo es, y lo tuyo "dejameló", que educado también es uno un rato y memoria tampoco me falta... malpensado en cambio no, ¿ves?... Pero si acabo de dejarte MI mechero para que enciendas un cigarrito, no hay nadie más que tu y yo en cinco quilómetros a la redonda, estás apurando ya la última calada, y presiento, noto incluso, por no decir SE, de una carencia sustancial relativa a un objeto imprescindible en mi bolsillo izquierdo... ¿no tendrás acaso tu y perdona la indiscreción MI mechero en TU bolsillo por una de estas casualidades de la vida que nos da sorpresas, y que no implica recelo mutuo, desconfianza por mi parte ni hurto de las tuyas, y no me refiero a los santos cojones que tienes?
Santo, rey o Papa, que de mangar mecheros nadie se escapa... por buena persona, amigo de toda la vida, confianza ciega o manco que seas... nadie se escapa... Quizás no se incluyó por error de imprenta en la lista de pecados menores del nuevo catecismo moderno, y todo el mundo da por supuesto –creyente, abstemio y aún más si es bohemio- que resulta disculpable con un ingenuo y FALSOOOOOOOh, ¡perdona!.. debió precipitarse en mi bolsillo inadecuada y casualmente...
La cleptomanía en el ámbito de la llama y el encendido autónomo, rápido y portatil resulta francamente inexplicable. Su alcance, lo poco que está estudiado el tema, la poca conciencia social al respecto...
Dicen que querer es poder; no sé si se refieren al “Poder” en si, o sea la capacidad –muchas veces únicamente económica (o sus verdaderas o falsas señales y signos externos)- de conseguir cualquier cosa... O “poder”: poder conseguir aquello en concreto que quieres si realmente lo deseas con las suficientes ganas... la estrategia adecuada, la táctica definitiva, la oportunidad precisa, la precisión en el momento oportuno, las palabras, gestos y códigos acertados, la fórmula mágica, los permisos pertinentes, la colaboración ciudadana, la coalianza astral de estrellas y planetas, hacer correctamente el pino puente y gritar ¡treinta y tres!... y todo ello mientras concentras toda tu voluntad en ese oscuro sujeto, objeto de tu deseo...
Querer es añadir voluntad a ese deseo; conseguirlo, otra cosa que no tiene nada que ver con el resultado... Aunque siempre será mejor querer aquello que consigues, ni que sea a posteriori. No estaría mal que “tan sólo” fuese así.
“Se derramarán más lágrimas por las plegarias atendidas que por las desatendidas” rezaba Santa Teresa, utilizó Capote para titular su libro, o... ¿no es lo que querías?... No traicionemos ni dejemos pues en la estacada a nuestros deseos... Y es que en demasiadas ocasiones resultaría más oportuno querer aquello que obtenemos que obtener lo que queremos... Por no decir sencillo... Decirlo además independientemente del resultado ya sería más que demasiado.