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diccionario sin comentarios. XVI: la belleza, la diferencia y el error, el horror....

Belleza: Error singular y agradable a la vista. Malformación congénita digna de observación. Enfermedad que induce endogamia y produce (auto)complacencia. Provoca egotismo, fiebres, sadismo, ardor estomacal, furor intrauterino, falta de autocrítica y absoluto desprecio por todos aquellos que carecen de la misma. No es contagiosa. Se cura con la edad. Entonces ya es demasiado tarde (y te mojas como los demás).

La belleza suele estar bien vista (cómo no), aunque mal mirada, admirada y ya (por ejemplo). En contra de la creencia popular, los bellos no tienen porque ser excelentes personas ni poseer otras cualidades añadidas a las que les dieron de serie, o en todo caso no las requieren ni necesitan, poseer virtud alguna. Tienen más que suficiente y tampoco nadie les exige otra cosa, algo más.

La belleza en si no implica nada, sin embargo lo es todo, todo lo puede quien la posee y todo lo haríamos, por sentarla en nuestras rodillas. No entraña mérito alguno, o en todo caso el mérito es de (la genética de) nuestros padres.

La belleza es resultona, en el sentido de que resulta útil. Por ello es utilizada, ella y los demás, que los feos somos más (qué coño).

El protagonista de El coleccionista destroza El guardián entre el centeno porqué entraña una belleza que le resulta ajena, que no puede compartir, que le hace sentir a él como el extraño... Nada dice decía Sade, del aroma de una rosa, el parecer mayoritario de la gente en ese sentido.

La belleza no siempre resulta hermosa, apreciada siempre (y demasiado), admirada a menudo, preciosa pocas veces.

Nunca he visitado lugares más desagradables que el rostro humano, decía Cioran... bellos y horribles a la vez...



Nuevas teorías (que me acabo de inventar) advierten de un nuevo síntoma, contrario al de Stendhal, según el cual existen personas de una suficiencia y autoestima tan autosuficiente, tan henchidas de si mismas y encantadas de conocerse, que les impide conocer algo más y a nadie más que a ellos (caso que puedan entenderse a si mismos)... Pues si están tan bien consigo mismas... ¿Con quién más van a poder estar (sino solos con todo el mundo)?

Escribió Ginsberg (y repite sin cesar Trecet), la busqueda de la belleza es la única protesta que merece la pena en este asqueroso mundo... No obstante la cuestión no es la busqueda, sino encontrarla, el problema una vez la has encontrado. Percatarse de que la belleza no siempre es amigo de lo bueno, sino a menudo todo lo contrario (o incluso a veces peor).

Según el principio de indeterminación de Heissenberg, la mecánica de una (cuántica) observación altera la realidad, el instante y estado de las cosas observadas... No podemos conocer la posición exacta de una partícula, tan solo su probable trayectoria; por ello hablamos de orbital...

La naturaleza de una mirada modifica pues, la esencia del objeto observado... o no me mires así que vamos a tener problemas... La belleza no radica en el continente observado, sino en el contenido de la observación, y en la mirada, tolerante y abierta, amable y transparente...

Pues la autentica belleza reside en otro lugar, no resulta visible a simple vista. No es suficiente con mirar, ni mucho menos admirar. Comprenderla ni entenderla.

Aceptarla, eso es lo bello y hermoso de veras, la diferencia. Esa es la diferencia.

Feo: Agraciado... Por ejemplo yo, para no ir más lejos que me canso y sudo... Por ejemplo el día que alguien me quiera (y -precisamente- no por lo bonito ni atún que soy). No hay otra.
09 Apr 2006 por Alfred



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